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La concha del Peregrino, símbolo del Camino de Santiago:

Morfología de la concha del peregrino 
(Pecten jacobaeus)
La vieira común (Pecten jacobaeus), molusco bivalvo pectínido, está vinculada,
hasta en su nombre científico, al Camino de Santiago. Llamada también concha
del peregrino, constituye uno de los símbolos por excelencia del Camino
jacobeo, bien como insignia portada en el equipamento de los peregrinos bien
como representación continua en fachadas de edificios emblemáticos situados a
lo largo del Camino.
La simbología existente alrededor de este bivalvo es muy rica, con sentidos muy
diversos, y está asociada a la realización de obras buenas -por su parecido a los
dedos de una mano-, al renacimiento personal -en torno al símbolo de Venus-, a
la iniciación de un camino -por su similitud con una pata palmeada de oca- o,
más claramente, en la ruta jacobea, a la culminación de la peregrinación. Todas
estos sentidos confluyen para explicar la consolidación de este símbolo hasta
nuestros días, de forma que la concha significa para muchos la espiritualidad-
religión presente a lo largo del Camino.

Apuntes zoológicos sobre la concha del peregrino:
La vieira común, Pecten jacobaeus, (Linnaeus, 1758), se encuadra desde un punto de vista biológico, dentro del género de los pectínidos (Pectinidae), conocidos popularmente como vieiras u ostiones: son una familia de moluscos bivalvos, emparentados de cerca con las almejas y las ostras. Viven en aguas profundas de la mayor parte de los mares, sobre bancos de arena limpia y firme cerca de la costa, hasta 100 metros de profundidad. La distribución de la especie Pecten jacobaeus está centrada principalmente en el litoral atlántico de Galicia. Son hermafroditas, y maduran primero las gónadas masculinas.
El tamaño de un ejemplar adulto oscila entre 10 y 15 centímetros, siendo su valva inferior convexa, mientras que la superior es aplanada. Presenta costillas radiales y surcos o canales que marcan las diferentes fases del crecimiento. Posee también un umbo terminal con dos orejas semejantes en tamaño.

La concha del peregrino en el Camino de Santiago:
La vieira común (Pecten jacobaeus) ha sido siempre insignia de los peregrinos de Santiago. Se llevaban en el sombrero, alrededor del cuello o prendidas en el pecho, siempre de modo visible.
Pero esta no es, ni mucho menos, la única referencia existente sobre la concha del peregrino. Así, la concha se ha asociado frecuentemente a la prosperidad y a la suerte. Por ejemplo, es uno de los ocho símbolos de la buena suerte del budismo chino, utilizado como emblema de viaje próspero (Beaumont, 1949). Ese es el motivo también de que se haya utilizado a menudo como adorno, ofrenda mortuoria o amuleto. Este sentido positivo proviene de la vinculación de la concha con las aguas, como fuente de fertilidad. El simbolismo de las conchas, según Eliade, tiene relación también con la luna y con la mujer.
El significado de la perla está íntimamente emparentado con el de la concha. El
mito del nacimiento de Afrodita de una concha tiene una evidente conexión
(Eliade, 1952). Para otros autores, la concha es un símbolo místico de
la prosperidad de una generación a base de la muerte de la generación precedente (Schenider,1946). Probablemente este sentido positivo relacionado con el agua es una consecuencia obvia de la necesidad que el caminante o el peregrino tienen de este elemento, y la utilidad de la concha para recogerla y beber (Cirlot,2003).
Llegados a este punto, conviene tratar de diferenciar entre
creencias tradicionales que han perdurado a lo largo de la historia del Camino, bien por su carácter simbólico o bien porque realmente parecen sustentar el verdadero sentido de descubrimiento de esta Ruta Sagrada. En cualquier caso, en nuestra opinión no son excluyentes unas de otras, ya que proporcionan una mayor o menor aportación a la consolidación de este símbolo hasta nuestros días.
Simbolismo:
“Obras buenas”
Desde un punto de vista religioso las conchas, que asemejan ser manos abiertas con los dedos extendidos, se dice que significan las obras buenas, en las cuales el que las lleva debe perseverar; por tanto, como el peregrino lleva la concha, así cualquier humano mientras esté en el camino de la vida presente debe llevar su contenido de obras buenas.
“Símbolo de Venus”
La concha, como símbolo de Venus, significa el renacer de una persona, su resurrección; es decir, la “muerte” o superación del “ego” (egoísmo y egocentrismo) para dar paso al “auténtico yo” (sencillo y humilde); que al fin y al cabo es la lección que se debería aprender realizando el peregrinaje a Santiago, y también la gran lección de la peregrinación del ser humano por esta vida.
“Pata de oca”
Para otros, la concha de Santiago de Compostela es una estilización de la pata palmeada de una oca, emblema para muchas tradiciones antiguas de
reconocimiento simbólico de iniciación de un camino y por ese motivo estaría relacionada con el peregrinaje a Compostela.
“Finalización del camino”
La concha de viera pasaría a llamarse “Concha de Santiago” porque cuando los peregrinos llegaban a Santiago de Compostela, se les entregaba un pergamino que los confirmaba como peregrinos y se les colocaba sobre su sombrero y capa la concha de vieira, que demostraba su estancia en Santiago, de modo que, de regreso a sus pueblos de origen no quedaba duda de sus “logros y méritos personales”. En los distintos establecimientos de la ciudad se vendían no solo conchas auténticas traídas desde las playas de Galicia, sino toda un conjunto de pequeñas conchas peregrinas en distintos materiales que se vendían a modo de souvenirs, amuleto y recuerdo para los familiares y amigos de los peregrinos y visitantes de la ciudad. Así fue como la concha de vieira se convirtió en “concha peregrina”, al significar la culminación del peregrinaje a Santiago, por ser entregada inicialmente y, más tarde, portada desde el inicio del camino por los peregrinos que llegaban a la ciudad.
Otra acepción o creencia dentro de este apartado simbólico de finalización del camino, consiste en la relación de la villa de Noia con Noé y de su Arca, con Argo navis, constelación en la Vía Láctea, que cuando está baja en el horizonte, tocando el mar, permite soñar en seguir con ella por el cielo el camino que sobre la tierra ha tocado a su fin. Un mito relacionado quiere también que el propio Hércules, que originó la formación de la Vía Láctea al ser separado de los pechos de Juno, construyese en La Coruña una torre que sirve para señalar uno de los confines del mundo. El peregrinaje a Compostela recorre el mismo camino que marca el Sol. La costumbre de los peregrinos de recoger conchas marinas al llegar a la costa, de la que nos habla el Libro III del Liber Sancti Jacobi, ratifica que el final de los peregrinajes estaba al llegar al océano. Al final del camino está la mar.

El sentido de la vieira en el Camino de Santiago hoy:
A modo de conclusión, el camino está lleno de símbolos característicos,que sirven de guía en este Camino encantado y encantador. La razón más probable de que la concha de vieira se convirtiera en emblema de los peregrinos a Compostela no es otra que la abundancia de este molusco en las costas gallegas, al igual que el ramo de palmera, común en la Tierra Santa, vino a ser el signo de los que habían peregrinado a Jerusalén. La recogida y limpieza de las conchas naturales y la producción de otras artificiales, de plata o marfil, dio lugar a una floreciente actividad artesanal, de la que la toponimia
compostelana guarda aún memoria en el nombre del barrio de «Concheiros».
La concha, identificaba a aquellos que habían hecho la peregrinación a Santiago cuando volvían a sus tierras, a veces muy lejanas. El papa Benedicto XVI ha querido integrar en su escudo pontificio la vieira. Describe en su autobiografía que la concha representa “sobre todo el signo de nuestro ser peregrinos, de nuestro estar en camino”. Añade además: “me recuerda también la leyenda según la cual san Agustín, que se estrujaba el cerebro en torno al misterio de la Trinidad, vio en la playa un niño jugando con una concha, con la que tomaba el agua del mar y trataba de meterla en un pequeño hoyo. Se le habría dicho lo siguiente: tan difícil es que pueda meterse toda el agua del mar en este pozo como que tu razón pueda entender el misterio de Dios. Por eso la concha representa para mí una referencia a mi gran maestro Agustín, un llamamiento a mi labor teológica y, a la vez, a la grandeza del misterio, que es siempre mucho más grande que toda nuestra ciencia”.
Para el peregrino la concha era un recordatorio de la fuerte experiencia vivida en el Camino y de las gracias recibidas en él,asociada también al sentido del bautismo. Una función semejante cumple hoy día la «compostela», certificación expedida por el cabildo de la catedral de Santiago y que, en su cuidado latín eclesiástico, testimonia que el peregrino en cuestión “hoc sacratissimum Templum pietatis causa devote visitasse”. El símbolo de la concha, por tanto, tiene que ver, sobre todo, con el regreso de la Peregrinación. La bendición que se da habitualmente a los peregrinos en diversos lugares del Camino concluye pidiendo que «vuelvan a sus casas enriquecidos de gracia y de virtudes». Al explicar la simbología de la concha de vieira puede hacerse referencia a que las dos valvas representan los dos mandamientos de la caridad (amor a Dios y al prójimo), y que la forma exterior de la concha, como ya indicamos, significa las buenas obras en las que debe perseverar su portador. Podríamos decir, pues, que, con concha o sin ella, si el peregrino vuelve a su hogar reconociendo el don recibido y fortalecido en su deseo de hacer el bien, la peregrinación a Santiago habrá surtido su efecto.Ahora bien, todas las interpretaciones de este emblema coinciden en un punto prácticamente indiscutible: una simbología de referencia encaminada a la búsqueda de una transformación profunda de sí mismo y un conocimiento superior del Dios Universal "el Dios no conocido... que ha prefijado a los hombres el orden de los tiempos. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos..." (Hechos de los Apóstoles, cap.XVII, vs.23 al 28). Y uno de los mejores medios para llevar a cabo tal encuentro es recorrer el Camino hasta la tumba del maestro, o del santo.

Fuente: Manuel Álvarez Rodríguez(Becario F.P.I. Grupo ITRA-ULE. Universidad de León )y Laura García Calvo(Estudiante del master de Investigación en Biología Fundamental y Biomedicina, Curso 2010-2011. Universidad de León)


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