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Los Santos Inocentes en Finisterre:

(En la Media Edad, en extraviados caminos y a las puertas de las ciudades, quizás en un puente sobre un agua caudal o en una fuente en un claro del bosque, un joven viajero, o simplemente un niño, eran reconocidos como Santos Inocentes por la señal en el cuello, como un hilo rojo, de la degollina de Belén)
Y al final … el mar. Por el camino que va a Finisterre podéis ver al hermoso caballero desconocido, al Santo Inocente.
Podéis verle un hilo rojo en la garganta, como sobre el atardecer del mundo unas nubes coloradas... Siempre imaginé que la huida del Inocente terminaría en Finisterre.
Y donde la tierra muere, donde todos los caminos del mundo descansan, buscaría una piedra horadada porque una gota de sangre, una sola gota de sangre inocente, cayó en ella.
¿Será mucho pedir que un pétalo, un tibio y palpitante pétalo, se posase sobre la última roca?


1 comentario :

  1. Sobre la última roca no sé. No quisiera ser presa de un mar hambriento de sangre de dudosa inocencia; pero sí me comprometo a depositar un pétalo en una de las rocas más lejanas en homenaje a todos los SANTOS INOCENTES habidos y por haber.

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