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Camino de Invierno 4ª Etapa:


4ª Etapa: Quiroga – Monforte de Lemos (33,5 kms)
A la salida de Quiroga, la ruta presentaba dos alternativas para continuar hacia Monforte de Lemos, ambas con suficiente cobertura documental para la Edad Media y cada cual más espectacular. Una, cruzaba el río Sil, a unos 3 kms de Quiroga, por la Barca de San Clodio, subía a Torbeo y bajaba hacia la Cubela, donde volvía a cruzar el río Sil, a través de la Barca de Torbeo y, desde aquí, subía a las tierras de Lemos. Pero, actualmente, presenta un inconveniente, ante la imposibilidad de cruzar el río en A Cubela, al perderse el uso de la barca con la construcción del embalse de San Esteban.Por tanto, saliendo de Quiroga, se deberá seguir la otra alternativa que continúa por la margen derecha del río Sil. Luego, se desvía de éste, para entrar en la cuenca del río Lor, por Barxa de Lor, y seguir por A Pobra de Brollón a Monforte. Alternativa que sigue el Camino Real, de finales de la Edad Media y principios del siglo XVI, superponiéndose al trazado de una calzada romana secundaria.La etapa presenta una dificultad media, cuando se desvía del cauce del río Sil, e inicia un ascenso por las montañas que surcan el río Lor, para ascender hasta la meseta del valle de Lemos.La señalización se presenta con señales de madera y mojones.
Tramos:
Quiroga- San Clodio (1,5 kms)
Salimos de Quiroga hacia la carretera LU- 933 que lleva hacia Monforte de Lemos, pasando bajo un puente de la N- 120. A muy pocos metros cogemos a la izquierda cruzando el puente nuevo sobre el río Sil que nos conduce a San Clodio siguiendo la calle del Sil hacia el centro de la villa donde se ubica el Concello. La villa que es capital del municipio de Ribas de Sil cuenta con una hermosa área recreativa y playa fluvial, regalo del río Sil, cuyas aguas bajan serenamente bañando este fructífero valle con abundantes viñedos y cerezos. Un lugar para el descanso que le recomendamos al peregrino.
San Clodio- Nocedo, (2,7 kms)
Abandonamos la villa de San Clodio por la calle de la Libertad hacia el puente viejo o de hierro, si bien, no es tan antiguo, ya que su construcción data de mediados del siglo XX. Hasta entonces, para llegar a San clodio se hacía por medio de la Barca de Mancebico o la de San Clodio, un medio habitual para cruzar los ríos en la antigüedad. Al otro lado del puente encontramos las primeras casas del pequeño núcleo de Espandariz que se extiende a lo largo de la carretera LU- 933, entre el río y la N- 120. Dejando una capilla a la derecha, enseguida confluimos con la N.120 que salvaremos bajo un pasadizo. Al otro lado seguimos la carretera LU-933, encontrándonos enseguida con el lugar San Lorenzo de Nocedo. En Nocedo, existió desde antigüedad y hasta mediados del siglo XX el “Barco de Nocedo a Rairos”, que permitía cruzar el río Sil. Los barcos eran una especie de transbordadores, que permitían el transporte de ganado, carruajes o mercancías; los botes más pequeños, para el trasvase de personas, se les llamaba “barcas”. Siendo el medio habitual para cruzar el río, ante la inexistencia de puentes.
Nocedo – Carballo de Lor (9,3 kms)
La ruta sigue un pequeño trecho la carretera Lu-933, para desviarse a la derecha por una pista forestal, que en continuo ascenso, con algún pequeño tramo que llanea, nos conduce entre el boscoso pinar hasta la ermita de los Remedios. La pequeña capilla, se levanta solitaria, en un alto del camino, en medio de un paraje montañoso y un tanto desolado. Los lugareños cuentan que los caminantes echaban limosnas tras el enrejado de la puerta y que había guardianes que la custodiaban. La sencilla edificación, que puede pasar desapercibida por su sencillez, es de una sola planta, del siglo XVII, sin campanario y construida con muros de mampostería y barro con caleado en el interior. Guarda las figuras de Nuestra Señora de los Remedios y las de San Roque.Desde este punto el camino desciende, sobre 1 km, hasta el núcleo de Carballo de Lor. El lugar situado a media ladera sobre la cuenca del río Lor contaba con un mesón.
Carballo de Lor – Barxa de Lor (1,9 kms)
Cruzamos Barxa de Lor por una calle en descenso, que será continuo hasta Barxa de Lor. Las vistas naturales del encajonado valle, contrastando con el trazado artificial de la nacional 120, que avanza majestuoso y serpenteante sobre un gran puente por esta cuenca fluvial del Lor, son impactantes.Salvamos el río Lor por un hermoso puente de origen romano, hoy medieval, entre una frondosa arboleda de fresnos y olmos, sugiriéndonos el paisaje, un alto en el camino. La presencia de dos molinos, contiguos al mismo, constituyen otro encanto de este singular paraje fluvial.El puente sobre el río Lor. Si bien, el actual puente data de los siglos XIV o XV, construido con “cachotes” y reformado en el siglo XVIII, su origen es romano, como las minas auríferas de A Lama, próximas al mismo.Consta con tres arcos de diferentes formas y materiales: ojival y de medio punto. Se eleva en su parte central, de modo que durante el primer tramo, hay que hacer un pequeño ascenso y en el segundo, más largo, se desciende, por un piso cubierto de “cantos rodados. Adosado al mismo se levanta una casa que antiguamente hacía las funciones de posada, y muy posiblemente era el lugar donde se cobraba el portazgo.El puente formaba parte de una vía romana secundaria, que “viene desde Belesar, en Chantada, por Castillón y Barxa de Lor, conduce por la orilla derecha del Sil, pasando por Pedrerías, Albaredos y convertida en Camino Real a San Miguel de Montefurado.
Barxa de Lor – Castroncelos (4,3 kms)
Traspasadas las cristalinas aguas del río Lor, que bajan limpias, desde la sierra del Caurel, donde tiene su nacimiento, dejamos atrás el municipio de Quiroga para entrar en el de A Pobra de Brollón. Enfilamos una estrecha y empinada calleja del núcleo de Barxa que sube hacia la iglesia barroca de Santa Mariña, del siglo XVIII, y que dejamos a nuestra derecha para seguir ascendiendo por una senda, donde la montaña aparece cortada perpendicularmente, por su parte izquierda, y, por su derecha, presenta un tramo acantilado del río Lor. En el año 1546, en un documento alusivo a los vecinos de Puente Lor, se evoca la necesidad de la reparación de dicho puente, ya que se había caído el arco principal, por los muchos perjuicios que estaba causando a los peregrinos y también por ser el camino más necesario que había para ir a Castilla y a Santiago.En este punto, se deja la carretera y se toma el camino de la izquierda, pegado a la cortante y rocosa montaña, que ascendiendo, sobre unos 200 metros, lleva hacia el alto de O Castro da Lama. A la derecha se pueden ver los vestigios de lo que fue la explotación aurífera romana de O Medo. El castro tenía una situación estratégica en el camino, desde donde era fácil la defensa y control de los accesos.Continuamos ascendiendo, durante un pequeño trecho y en paralelo a la nacional 120 y a la vía del tren, que quedan a nuestra izquierda, hasta el lugar llamado “Chá de Castroncelos”, entrando, realmente, en la amplia meseta del valle de Lemos. Desembocamos en un cruce de carreteras y seguiremos de frene hacia Castroncelos, divisando, a la derecha, la iglesia parroquial de Santiago de Castroncelos, que destaca por su torre, de planta cuadrada,y que tiene por titular a Santiago el Mayor. Un Santiago Matamoros preside el retablo mayor. Por el año 1200 se tienen noticias de esta iglesia.Entrando en el pequeño núcleo dejamos a la derecha la casa del Mesón, que cuenta con un escudo de mármol blanco en su fachada y presenta los emblemas de los apellidos Alfonso, Braganza, Vázquez, Balboa y Quiroga.
Castroncelos – Pobra de Brollón (3,2 kms) 
Desde Castrondelos llaneamos un pequeño trecho hastar Vilarmao, y, a escasos metros, se deja la calzada asfaltada, cogiendo de frente por camino de tierra que entre prados desciende hasta la villa de Pobra de Brollón, pasando por los lugares de Reguengo y Fontela. El camino se introduce en el núcleo urbano de Pobra de Brollón por una calle estrecha que desemboca en el río Saá. Unos pasos de piedra permiten que salvemos el arroyo y en la otra orilla, descansar en la refrescante área recreativa, creada con gran acierto hace escasos años.La capital, de este municipio gozó de fueros particulares otorgados por los monarcas Sancho el Bravo y Fernando el Emperador. Estuvo bajo los dominios de la casa de Lemos, como gran parte de la comarca.
Pobra de Brollón-Cereixa (2,8kms)
El camino cruza la calle central de la villa, dejando a la derecha la Casa Consistorial. A pocos metros se gira a la izquierda, abandonando la capital municipal, para dirigirnos a Brollón, origen de la villa, para continuar por un frondoso paraje paralelo al río Sa, que en invierno suele anegarse.Pasamos por los barrios de Lende y A Zapateira hasta a Ponte, donde se cruza un pequeño puente de hormigón sobre el río Saá. Anteriormente, los carruajes lo cruzaban sobre unas lajas de pizarra fijadas al fondo del río, todavía visibles, para evitar que los carruajes se hundieran en el mismo.En la otra orilla, cruzamos por estrecha calle el barrio de Cereixa, desembocando en la carretera que comunica Lugo-Quiroga, Lu- 652. Se cruza la carretera para seguir de frente hasta la iglesia parroquial de San Pedro de Cereixa. Delante se levanta un cruceiro, con una talla de Santiago Peregrino en la columna. Uno de los escasos cruceiros que, hasta aquí, se pueden ver a lo largo de la ruta, pues, no eran muy frecuentes en las provincias de Lugo y Orense, sobre todo en la parte Este. Su presencia era para santificar las encrucijadas.
Cereixa- Reigada (4,5 kms)
Se tuerce a la derecha, por carretera asfaltada, que llaneando lleva al barrio de Rairos. A escasos metros de las últimas casas, dejamos la carretera y se coge un camino amplio de tierra con frondoso robledal, que en brusco ascenso, sobre 500 metros, lleva al “Alto da Serra”, del monte Moncay, límite entre los municipios de A Pobra de Brollón y Monforte de Lemos.Aquí, iniciamos un descenso hacia el valle de Lemos, entre un espeso pinar, fruto de la repoblación forestal.Por la Sierra Moncay hacia MonforteCruzamos el canal de regadío, red que cubre todo el valle, constituyendo una importante obra de ingeniería realizada con los planes de desarrollo de la época franquista, años 60, y que aspiraba a ser el motor que iba a modernizar el ancestral agro de la comarca de Lemos. Los 300 metros, que más o menos lo separan de núcleo de Reigada suelen estar anegados en época invernal.
Reigada – Monforte de Lemos (2, 8 kms)
Tras dejar las últimas casas de Reigada, enseguida encontramos un puente sobre el río Seco que no cruzaremos, sino que giraremos a la derecha por camino, que pronto volverá a cruzar el canal de regadío, desembocando en el lugar denominado “las siete fuentes” anexo al río Seco. Lo cruzamos por un sencillo puente de hormigón y a escasos metros, entrando en la villa, se encuentra, a la izquierda, una pequeña capilla. Es un edificio totalmente reformado en época reciente y que guarda esculturas de Nuestra Señora de la O, siglo XVII, y las de San Jerónimo, San José y San Juan Bautista, siglo XVIII.
Llegamos a un cruce donde se cogerá a la izquierda, girando, enseguida a la derecha por la calle de las Cruces. Este era el antiguo camino que nada más enfilarlo el caminante tenía ante sí la fortaleza monfortina coronada por la torre del homenaje y el milenario monasterio benedictino. A medida que avanzaba daba gracias por su llegada a esta histórica y fortificada villa donde se sentía protegido. El santiguarse era la fórmula cristiana común de mostrar su agradecimiento. De ahí el nombre del barrio de Las Cruces, antesala de la villa, donde aún se conservan los restos de un antiguo mesón, que fue parada de muchos arrieros y todo tipo de personas, llegadas bien a caballo, en burro y fundamentalmente a pie. Finaliza este tramo torciendo a la derecha hacia las vías del tren, dejando la casa-mesón a la derecha.
Desde la construcción de la vía férrea y llegada del ferrocarril a Monforte, en 1873, el antiguo camino que quedó cortado, seguía al otro lado, observándose un pequeño tramo que cruzaba la antigua carretera de Lalín, hoy Calvo Sotelo. Continuaba otro corto trayecto pegado al arroyo Zapardiel, salvándolo por una gran laja. Desde la orilla opuesta emprendía un fuerte ascenso por el monte de San Vicente, entrando en la villa fortificada por la Puerta Nueva.
Actualmente, llegados a la vía del tren, donde hay un transformador, se coge a la izquierda, paralelamente a la vía férrea, y, a unos 100 metros, giramos a la derecha, cruzando dos pasos a nivel. Si seguimos de frente, por la calle Roberto Baamonde, nos lleva al centro de la ciudad, pero nosotros recomendamos desviarnos a la derecha, a unos 50 metros del paso a nivel, por la calle Real que nos conduce al alto del monte de San Vicente formado por un magnífico conjunto histórico ( monasterio benedictino y palacio condal, hoy instalaciones de un Parador Nacional ) y la torre del homenaje que tras muchos avatares sigue majestuosamente en pie controlando el valle y desde luego la llegada de todo peregrino. Desde este bello enclave contemplarás unas amplias y hermosas vistas con la ciudad monfortina extendiéndose a tus pies, y donde serás muy bien acogido.
La llegada a la villa merece un detenido descanso y disfrute del rico patrimonio histórico- artístico, ligado al linaje de los Condes de Lemos, si bien, el origen de la villa surgió al amparo del monasterio benedictino de San Vicente del Pino, situado sobre la colina del antiguo Castro Dactonium, más tarde conocido por monte de San Vicente del Pino. Si el descanso lo prolongamos un día más, podemos acercarnos por los alrededores de la comarca, visitando el incomparable paisaje de la Ribeira Sacra, que discurre entre los ríos Sil y Miño, salpicado de numerosas iglesias románicas o acercarnos a los miradores para contemplar los impresionantes cañones del río Sil.
Qué ver:
Museo del Ferrocarril. Alberga diversas máquinas en su interior, desde la de vapor a la eléctrica, pasando por la de diésel, así como unas rehabilitadas instalaciones exteriores, donde se puede ver el funcionamiento de una rotonda que se usaba para situar las máquinas bajo el hangar. El trazado de la vía férrea diseñada para entrar en Galicia, se hizo, prácticamente, paralelo a la ruta terrestre, existente desde la época romana y posteriormente utilizada como camino real entre los Reinos de Galicia y Castilla-León; el mismo trazado que sigue el Camino de Invierno, descrito hasta aquí. Es la línea Palencia –A Coruña, que fue inaugurada en 1883, por el Rey Alfonso XII, celebrándose el acto con gran solemnidad y con un gran banquete en la recién creada estación monfortina.Conjunto monumental de San Vicente del Pino: Monasterio benedictino, Palacio condal, Torre del homenaje y la Muralla y sus puertas, Monasterio de San Vicente del Pino (Parardor Nacional de Turismo)El monasterio, construido con piedra sillar, se realizó conforme a los cánones clasicistas propios de la arquitectura gallega del siglo XVII. La fachada es neoclásica, con cuerpos de tres plantas, como el claustro, con un templete que alberga el aljibe, para recoger las aguas de la lluvia, proporcionando agua a los monjes.Claustro del monasterio benedictino La iglesia está adosada a la izquierda del monasterio, conformando ambos una monumental fachada. La construcción se inició en 1539, después de ser anexionado a la Congregación de Valladolid, y finalizó en 1600, si bien algunos apuntan a un origen románico e incluso anterior. La fachada es renacentista, mientras el interior es de traza gótica de transición, cubierta por complejas bóvedas de crucería. Sobresale el recargado retablo mayor, barroco, del siglo XVIII. Destaca el retablo lateral de Nuestra Señora de Monserrat, del siglo XVIII, que sirve de trono a la escultura de la Virgen de Nuestra Señora de Monserrat, patrona de Monforte y su valle, del siglo XIV o anterior. También destacar el descubrimiento de los ropajes de la Virgen, siglo XVII, con los que se la vestía, de Virgen Peregrina, aparecidos recientemente.La torre de homenaje ubicada en el monte de San Vicente y a un lado del monasterio es un torreón medieval del antiguo castillo, un auténtico vigía del valle. Restaurada hace pocos años, es una impresionante atalaya, cuadrada, de 30 metros de altura, por trece con treinta, de cada lado. Está realizada con piedras sillares. Sobre la puerta de entrada, el escudo de armas de los Lemos-Osorio. Se supone que fue construida en el siglo XIV. El palacio condal. Situado frente a la iglesia de San Vicente, más que palacio, es una casona de los señores de Lemos que sustituyó al antiguo palacio. Inició su construcción en 1539 y en 1672 fue arrasado por un incendio perdiéndose un importante legado de los condes: desde obras pictóricas, (del Greco, Tiziano, Rafael…) a tapices y documentos. Sobre la puerta de acceso, labrados en las dos dovelas de un arco escarzano, se ven los escudos de los Lemos-Enríquez, sostenidos por ángeles. Desde el año 2000, forma parte, junto con el monasterio benedictino, de las instalaciones de un Parador Nacional de Turismo. La muralla y sus puertas. Durante la Edad Media, en torno al castillo y monasterio se desarrolla una típica ciudad-fortaleza protegida por una muralla, de sillares graníticos, cantos y lajas pizarrosas, de la que actualmente se conservan amplios tramos (algunos reedificados en el siglo XVI), y algunas de sus puertas: la de la Alcazaba, de Judería o del Cárcel Viejo, y la Nueva, de arco redondo, con los escudos de los Condes. El nombre de la judería hace una clara alusión a la importante comunidad judía que se asentó en la villa monfortina.Puerta nueva,Convento de Santa Clara-Museo Sacro. Situado en la margen derecha del río Cabe, frente al puente medieval, en el barrio de Ramberde. Sobre el portón del patio que da acceso al convento vemos el escudo de armas Castro-Osorio, correspondiente a la fundadora del convento, doña Catalina de la Cerda, casada con el VII Conde de Lemos. La actual construcción se inició en 1634, y la iglesia, mucho más tardía, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, de una sola nave, terminada en ábside, es de traza gótica. El único claustro consta de dos plantas con pilastras. La importancia del monasterio radica en las extraordinarias colecciones artístico- religiosas, legadas por sus fundadores y que se albergan en el museo: relicarios de oro y plata (traídos desde Nápoles, donde era Virrey el VII Conde de Lemos), numerosas y valiosas piezas de orfebrería, vestiduras religiosas, joyas sacras, esculturas, pinturas, retablos, etc. Algunas tallas son de la escuela castellana del siglo XVII, como el Cristo yacente, de tamaño natural y acentuado realismo, sobre una urna, de Gregorio Fernández y una Inmaculada de alabastro, del mismo autor.Colegio de Nuestra Señora de la Antigua y Pinacoteca. Más conocido por Colegio del Cardenal, ya que fue fundado por el Cardenal de Sevilla, don Rodrigo de Castro, hijo de la tercera condesa de Lemos (doña Beatriz y don Álvaro Osorio). También llamado Colegio de la Compañía, por ser la Compañía de Jesús los primeros frailes que ocuparon el edificio, para dedicarse a la enseñanza. Y, también denominado el “Escorial gallego”, por la semejanza de la estructura que guarda con éste, representando uno de los más impresionantes edificios de la época, en Galicia. La construcción se iniciaba en 1593 y la consagración de la iglesia en 1619; pero, las obras durarían hasta los primeros años del siglo XX. El edificio renacentista, del maestro Herrera, presenta una impresionante fachada (110 metros de larga) y simétrica, en torno al templo, flanqueado, en su interior, por dos claustros. En el claustro mayor, denominado de los escudos, de estilo dórico romano, se ven los escudos del Cardenal, de los Enríquez, de la casa de Alba y de los Escolapios.La iglesia es de grandes proporciones, de estilo renacentista. Destaca una gran cúpula con linterna que cubre el crucero y el retablo mayor, de tres cuerpos superpuestos de bajorrelieves, tallado en madera de nogal sin policromar, de Francisco Moure, de 1625. Entre el gran legado que el Cardenal donó a la fundación de este edifico, sobresale una colección de obras de arte, como un Cristo crucificado, en mármol, de Valerio Cioli (1595), las numerosas reliquias que se guardan en el retablo de las Reliquias, dentro de una pequeña capilla cerrada con verja, sobresaliendo el “Lignum Crucis” y la “Espina”, del Salvador, que fueron muy veneradas a lo largo de los tiempos Pero, sin duda, las obras excepcionales del legado del Cardenal, además del propio edificio, se encuentran en la sacristía, convertida en Pinacoteca: dos cuadros del Greco que representan a San Lorenzo y a San Francisco (de 1576 y 1595) y cinco cuadros de Andrea del Sarto que representan a San Juan Bautista, Santa Catalina, Santa Inés, Santa Margarita y San Pedro, datados entre 1524-1525. Greco: San Lorenzo El puente medieval sobre el río Cabe, en Monforte. Consta de 6 arcos semicirculares, fuertemente adovelados, si bien dos de ellos, en la parte izquierda, están tapados. Como los centrales son bastante desarrollados, la estructura presenta un aspecto “alomado”. Aunque su reconstrucción se originó en el último tercio del siglo XVI, para muchos es probable su origen romano. Además, debemos tener en cuenta que Monforte fue un importante nudo de vías romanas. Puente sobre el río Cabe, El Centro de interpretación de la Ribeira Sacra, antiguo hospital del Sancti- Spiritus. Situado en la calle del Comercio, (anteriormente llamada el Arrabal), su origen fue un hospital, llamado del Sancti Spiritus. La primera referencia documental que se conoce, data de 17 de diciembre de 1497.Claustro del Hospital del Sancti-Spiritus El hospital de San Lázaro. Situado en el barrio de San Lázaro, actualmente sólo se conserva la capilla, de planta rectangular con puerta de arco redondo e inscripción en el dovelaje que reza: ESTA ES YGLESIA DE REFUGIO. (Es la única capilla de refugio que existe en la diócesis lucense). Con muros de mampostería, campanil de un solo vano y techumbre de madera a dos vertientes. El edificio, aunque se desconoce la fecha exacta del levantamiento del hospital, a pesar de las reformas, acusa traza medieval.
Fuente:Camino de Invierno.

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