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Recapitulación:
Quizás tenga razón nuestra querida Amor a catalogarnos de piraos.
Quizás solo en la locura ordenamos nuestra razón de ser y la orientamos en la lógica de la cordura.
Aún permanece en esta delicada memoria, propensa cada vez más a sestear en sus horas de vigilia, el día en que comenzamos nuestra andadura por aquellas tierras francesas camino de Roncesvalles, para culminar la primera etapa de las muchas que habría que completar para llegar a Santiago.
Allá queda lejos en el tiempo y en la distancia, pero cercana en el recuerdo, nuestra presencia por tierras navarras, consumando nuestros primeros pasos de un largo camino… Calles abarrotadas de peregrinos, lugareños, turistas… Eventos que congregan a numeroso público, terrazas por doquier, colas que avanzan lentísimas hacia el encuentro del apóstol y al encuentro de la compostela, ruído, algarabía, encuentros, abrazos, relax, festejo...Es el crepitar de una ciudad que acoge diariamente cientos de visitantes.
Es una ciudad que no descansa , con sus puertas permanentemente abiertas , y con unas ojeras sin fondo como el tamaño de su catedral porque quiere mirar, agradecer y saludar a cada uno de los peregrinos que llegan desde todos los rincones del planeta.
Y cada peregrino busca su lugar , su espacio, su momento, en soledad o en su soledad o acompañado, para dar por terminada su hazaña, para culminar su personal proeza.
Calles bostezando al calor de la tarde, plazas que con voz en sordina te dan la bienvenida, lugareños que apenas ladean la cabeza para corresponder al saludo de quienes profanan el silencio de sus vidas con sus prisas, gentes que no añoran ni envidian el vendaval que azota a quienes necesitamos el bullicio para arrastrar nuestras vidas.
Y por esos lugares perdidos, que pronto confundiremos u olvidaremos, hemos estampado nuestra huellas con nuestras pisadas, nuestros descansos y nuestras miradas.
Y caminando por esas tierras alejadas de nuestro paisaje cotidiano, que han enriquecido nuestro personal álbum de imágenes para el recuerdo, nos hemos sentido libres y ligeros, sin lastres, hemos volado como pájaros surcando el viento. Ha sido necesario atravesar parajes de todo tipo para llegar a Santiago. E independientemente de su atractivo y dificultad, absolutamente todos ellos han sido necesarios, de igual manera y con idéntico valor, para llegar al destino ( el destino del camino es el camino en sí mismo ).
Y para llegar a esas calles aceleradas de ritmo hemos tenido que atravesar campos dormidos aparentemente sumidos en la nada; y el último paso, a las puerta de la más emblemática de las catedrales del camino, no debería dejar más huella que aquel que nos llevó a la más endeble de las ermitas o a la más humilde de las plazas.
Confesaba una tertuliana, cuando tomábamos un café, en los aledaños de la puerta de la misericordia de la catedral, que se sentía por una parte feliz por haber terminado el camino, pero a la vez sentía un gran vacío.
Compartí ese sentimiento.
Se acababa un periplo que nos había proporcionado grandes satisfacciones. Pero afortunadamente siempre queda el placer del recuerdo y la facultad de abrir nuevas puertas desde donde se vislumbren nuevos caminos.
Mientras nuestra locura permanezca y la cordura no nos lo impida, siempre habrá un camino que recorrer.
Y buena guinda para el pastel el acercarse a Finisterre. No hubo Mariquito pero sí se dejó constancia en la fiesta de la localidad de lo bien que bailan las peregrinas del Grupo Caminamos.
Una espesa bruma impidió ver y disfrutar de la belleza de su puerto , pero sí permitió entrever los fantasmales cascos de algunas embarcaciones que bailaban al ritmo de una rianxeira coreada por unas aguas que se sumaban a la fiesta con ganas de cantar.
Esas mismas aguas, mucho más revueltas e igual de brumosas, ocultaron el horizonte que cada atardecer llama a voces a un sol peregrino para darle cobijo. Y ese faro erguido sobre el límite de una tierra que penetra los fondos de un océano permanentemente en celo, oscurecido por un cielo plomizo, fue visitado por un peregrino sin apenas tiempo para amoríos, pero sí para cumplir con sus compromisos al calor de un gin-tonic bien servido.
Mis primeras noticias sobre el camino de Santiago se remontan a una edad algo avanzada de mi juventud.
Con el recorrido de los años la información se fue incrementando a retazos con datos faltos de rigor, y como es habitual, con la incomprensión propia de quien no entiende como se puede disfrutar de algo tan sacrificado y a priori absurdo. Muchos años después , a través , principalmente, de novelas relacionadas con el camino, mis conocimientos fueron adquiriendo cierta solidez. Afortunadamente, con el tiempo, las benditas circunstancias me han dado la oportunidad de vivir el Camino desde dentro , de ir acercándome a sus células y tejidos , a sus vísceras y sus músculos, y, sobre todo,a su rostro y su corazón.
El Camino me ha enseñado a leer e interpretar la vida con otro lenguaje, a atravesarla con otro ritmo, a aspirarla con otros sabores y fragancias…Lamentablemente hay otros caminos que no podemos eludir y que nos reclaman habitualmente. Gracias a estos buscamos ávidos los otros.
Hace dos años nuestros amigos del grupo nos hicieron un modesto homenaje a los que por primera vez llegábamos a Santiago recibiendo el pertinente colgante con la concha.
Yo lo recibí visiblemente emocionado, al igual que los amigos que han tenido la dicha de recibirlo en esta ocasión.
A todos ellos mi enhorabuena.
Y me remito de nuevo a las palabras de Amor, matizándolas: Somos unos piraos que nos encanta caminar por senderos que se pierden por bosques encantados; somos unos piraos que nos gusta callarnos al escuchar como los árboles alzan sus voces ; somos unos piraos que nos hechiza tanto un campo yermo dormido como un vergel de vivos colores; somos unos piraos que no nos amedrenta ni la lluvia ni el calor abrasador; somos unos piraos que subimos o bajamos montes con rampas muy empinadas como avanzamos por el duro asfalto los kilómetros que hagan falta; somos unos piraos que nos gusta descansar, socializar y divertirnos y, ante todo, caminar, caminar y caminar; somos un grupo de amigos piraos que, en definitiva, disfruta del camino y de todo lo que el Camino lleva dentro…
Quizás solo en la locura ordenamos nuestra razón de ser y la orientamos en la lógica de la cordura.
Aún permanece en esta delicada memoria, propensa cada vez más a sestear en sus horas de vigilia, el día en que comenzamos nuestra andadura por aquellas tierras francesas camino de Roncesvalles, para culminar la primera etapa de las muchas que habría que completar para llegar a Santiago.
Allá queda lejos en el tiempo y en la distancia, pero cercana en el recuerdo, nuestra presencia por tierras navarras, consumando nuestros primeros pasos de un largo camino… Calles abarrotadas de peregrinos, lugareños, turistas… Eventos que congregan a numeroso público, terrazas por doquier, colas que avanzan lentísimas hacia el encuentro del apóstol y al encuentro de la compostela, ruído, algarabía, encuentros, abrazos, relax, festejo...Es el crepitar de una ciudad que acoge diariamente cientos de visitantes.
Es una ciudad que no descansa , con sus puertas permanentemente abiertas , y con unas ojeras sin fondo como el tamaño de su catedral porque quiere mirar, agradecer y saludar a cada uno de los peregrinos que llegan desde todos los rincones del planeta.
Y cada peregrino busca su lugar , su espacio, su momento, en soledad o en su soledad o acompañado, para dar por terminada su hazaña, para culminar su personal proeza.
Calles bostezando al calor de la tarde, plazas que con voz en sordina te dan la bienvenida, lugareños que apenas ladean la cabeza para corresponder al saludo de quienes profanan el silencio de sus vidas con sus prisas, gentes que no añoran ni envidian el vendaval que azota a quienes necesitamos el bullicio para arrastrar nuestras vidas.
Y por esos lugares perdidos, que pronto confundiremos u olvidaremos, hemos estampado nuestra huellas con nuestras pisadas, nuestros descansos y nuestras miradas.
Y caminando por esas tierras alejadas de nuestro paisaje cotidiano, que han enriquecido nuestro personal álbum de imágenes para el recuerdo, nos hemos sentido libres y ligeros, sin lastres, hemos volado como pájaros surcando el viento. Ha sido necesario atravesar parajes de todo tipo para llegar a Santiago. E independientemente de su atractivo y dificultad, absolutamente todos ellos han sido necesarios, de igual manera y con idéntico valor, para llegar al destino ( el destino del camino es el camino en sí mismo ).
Y para llegar a esas calles aceleradas de ritmo hemos tenido que atravesar campos dormidos aparentemente sumidos en la nada; y el último paso, a las puerta de la más emblemática de las catedrales del camino, no debería dejar más huella que aquel que nos llevó a la más endeble de las ermitas o a la más humilde de las plazas.
Confesaba una tertuliana, cuando tomábamos un café, en los aledaños de la puerta de la misericordia de la catedral, que se sentía por una parte feliz por haber terminado el camino, pero a la vez sentía un gran vacío.
Compartí ese sentimiento.
Se acababa un periplo que nos había proporcionado grandes satisfacciones. Pero afortunadamente siempre queda el placer del recuerdo y la facultad de abrir nuevas puertas desde donde se vislumbren nuevos caminos.
Mientras nuestra locura permanezca y la cordura no nos lo impida, siempre habrá un camino que recorrer.
Y buena guinda para el pastel el acercarse a Finisterre. No hubo Mariquito pero sí se dejó constancia en la fiesta de la localidad de lo bien que bailan las peregrinas del Grupo Caminamos.
Una espesa bruma impidió ver y disfrutar de la belleza de su puerto , pero sí permitió entrever los fantasmales cascos de algunas embarcaciones que bailaban al ritmo de una rianxeira coreada por unas aguas que se sumaban a la fiesta con ganas de cantar.
Esas mismas aguas, mucho más revueltas e igual de brumosas, ocultaron el horizonte que cada atardecer llama a voces a un sol peregrino para darle cobijo. Y ese faro erguido sobre el límite de una tierra que penetra los fondos de un océano permanentemente en celo, oscurecido por un cielo plomizo, fue visitado por un peregrino sin apenas tiempo para amoríos, pero sí para cumplir con sus compromisos al calor de un gin-tonic bien servido.
Mis primeras noticias sobre el camino de Santiago se remontan a una edad algo avanzada de mi juventud.
Con el recorrido de los años la información se fue incrementando a retazos con datos faltos de rigor, y como es habitual, con la incomprensión propia de quien no entiende como se puede disfrutar de algo tan sacrificado y a priori absurdo. Muchos años después , a través , principalmente, de novelas relacionadas con el camino, mis conocimientos fueron adquiriendo cierta solidez. Afortunadamente, con el tiempo, las benditas circunstancias me han dado la oportunidad de vivir el Camino desde dentro , de ir acercándome a sus células y tejidos , a sus vísceras y sus músculos, y, sobre todo,a su rostro y su corazón.
El Camino me ha enseñado a leer e interpretar la vida con otro lenguaje, a atravesarla con otro ritmo, a aspirarla con otros sabores y fragancias…Lamentablemente hay otros caminos que no podemos eludir y que nos reclaman habitualmente. Gracias a estos buscamos ávidos los otros.
Hace dos años nuestros amigos del grupo nos hicieron un modesto homenaje a los que por primera vez llegábamos a Santiago recibiendo el pertinente colgante con la concha.
Yo lo recibí visiblemente emocionado, al igual que los amigos que han tenido la dicha de recibirlo en esta ocasión.
A todos ellos mi enhorabuena.
Y me remito de nuevo a las palabras de Amor, matizándolas: Somos unos piraos que nos encanta caminar por senderos que se pierden por bosques encantados; somos unos piraos que nos gusta callarnos al escuchar como los árboles alzan sus voces ; somos unos piraos que nos hechiza tanto un campo yermo dormido como un vergel de vivos colores; somos unos piraos que no nos amedrenta ni la lluvia ni el calor abrasador; somos unos piraos que subimos o bajamos montes con rampas muy empinadas como avanzamos por el duro asfalto los kilómetros que hagan falta; somos unos piraos que nos gusta descansar, socializar y divertirnos y, ante todo, caminar, caminar y caminar; somos un grupo de amigos piraos que, en definitiva, disfruta del camino y de todo lo que el Camino lleva dentro…
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5 Por la vía del santiaguero: El tesoro de Hospital.
Hospital es mayor que Liñares. La fuente está casi seca
-¡E a sequia, que no seu é unha fonte muy principal!
Me lo dice un tal Lisardo que está descargando un carro de xestas. Es alto, moreno, delgado.
- ¿Hai escola en Hospital?
- Ainda chegou ontes a maestra. ¡ E unha maestra mui cómoda!
Lisardo es rico en adjetivos, como se ve.
Le da a la gorra una vuelta en la cabeza y me cuenta que donde fue el hospital de peregrinos, hay un tesoro de un francés. Llevaba con él el tesoro y una hija, que la iba a casar con un conde de Santiago. La hija enfermó en el camino y murió en Hospital. Entonces el padre enterró el tesoro con la hija y se hizo pobre de pedir. El tesoro era una fanega cumplida de oro.
Le pregunto si alguien ha buscado el tesoro y sonríe.
Fai anos a algunos deulles por cavar de noite, pro non atoparon nada.
Hay unas pobres huertas con unas berzas raquíticas. Alguna de ellas se alzará sobre la tumba de la infancilla de Francia que venía a casar a Compostela y acabo sus breves días de lirio en esta soledad. Usaría guantes, como dice una antigua canción inglesa, cuando quiere alabar la distinción de las ricas mademoiselles de Aquitania.
-¡E a sequia, que no seu é unha fonte muy principal!
Me lo dice un tal Lisardo que está descargando un carro de xestas. Es alto, moreno, delgado.
- ¿Hai escola en Hospital?
- Ainda chegou ontes a maestra. ¡ E unha maestra mui cómoda!
Lisardo es rico en adjetivos, como se ve.
Le da a la gorra una vuelta en la cabeza y me cuenta que donde fue el hospital de peregrinos, hay un tesoro de un francés. Llevaba con él el tesoro y una hija, que la iba a casar con un conde de Santiago. La hija enfermó en el camino y murió en Hospital. Entonces el padre enterró el tesoro con la hija y se hizo pobre de pedir. El tesoro era una fanega cumplida de oro.
Le pregunto si alguien ha buscado el tesoro y sonríe.
Fai anos a algunos deulles por cavar de noite, pro non atoparon nada.
Hay unas pobres huertas con unas berzas raquíticas. Alguna de ellas se alzará sobre la tumba de la infancilla de Francia que venía a casar a Compostela y acabo sus breves días de lirio en esta soledad. Usaría guantes, como dice una antigua canción inglesa, cuando quiere alabar la distinción de las ricas mademoiselles de Aquitania.
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Faro de Vigo, 16 de octubre de 1962.
La carretera pronto comienza a descender buscando el pequeño valle de Triacastela. Pasamos por Liñares. Deberían ser hermosos los campos linariegos en el momento en que el lino deja mecer por la brisa la flor azul.
- ¿Fai moito que non sementan liño en Liñares? le pregunto a una mujer que va por la carretera con unas vacas muy lucidas
- Eu xa nono recordo. Había un tear en Hospital.
Me gusta el acento gallego de aquí, tan claro. Yo digo Laguna de Castilla y ella me corrige:
-Lagúa de Castilla.
En todo Liñares no hay una huerta.
- ¿De que fan o caldo?
- Cocense unas patacas
- ¿Sabe algo dos peregrinos?
- Si, señor, Por aquí iban e dormian en Hospital.
La mujer es rubia, tiene los ojos azules y, nerviosa, se ata y desata dos o tres veces el negro pañuelo de la cabeza.
4 Haciendo la Vía del Santiaguero: El liño de Liñares.
Faro de Vigo, 16 de octubre de 1962.
La carretera pronto comienza a descender buscando el pequeño valle de Triacastela. Pasamos por Liñares. Deberían ser hermosos los campos linariegos en el momento en que el lino deja mecer por la brisa la flor azul.
- ¿Fai moito que non sementan liño en Liñares? le pregunto a una mujer que va por la carretera con unas vacas muy lucidas
- Eu xa nono recordo. Había un tear en Hospital.
Me gusta el acento gallego de aquí, tan claro. Yo digo Laguna de Castilla y ella me corrige:
-Lagúa de Castilla.
En todo Liñares no hay una huerta.
- ¿De que fan o caldo?
- Cocense unas patacas
- ¿Sabe algo dos peregrinos?
- Si, señor, Por aquí iban e dormian en Hospital.
La mujer es rubia, tiene los ojos azules y, nerviosa, se ata y desata dos o tres veces el negro pañuelo de la cabeza.
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Dejando El Cebreiro. Octubre 1962. Publicado en El Faro de Vigo. ¿por quién?
Antes de partir del Cebreiro nos asomamos a contemplar la noble caída del monte, donde está Barja Maior. Algunos breves silbidos andan piadores por los matorrales.
Un silencio enorme, un silencio de antes de la invención del camino, pesa sobre el mundo.
Uno quisiera poblar la infinita soledad del camino, o tener a mano uno de aquellos pacientes y esperanzados peregrinos de antaño, con la vieira en el ancho sombrero caminero, con el bordón en la mano, el bordón en el que el viento del oeste mece la cabeza del agua compañera, para explicarles a estos dos niños del Cebreiro lo que es un peregrino.
Dejamos el Cebreiro buscando Linares, Hospital, Padornelo ... Pronto vamos a ver el enorme y oscuro Oribi, a cuya sombra va lento, vueltas y revueltas, el camino francés adentrándose en Galicia.
Es un medio día perfecto de un día de oro, bueno para caminar.
3 Por la vía del santiaguero: Dejando el Cebreiro.

Antes de partir del Cebreiro nos asomamos a contemplar la noble caída del monte, donde está Barja Maior. Algunos breves silbidos andan piadores por los matorrales.
Un silencio enorme, un silencio de antes de la invención del camino, pesa sobre el mundo.
Uno quisiera poblar la infinita soledad del camino, o tener a mano uno de aquellos pacientes y esperanzados peregrinos de antaño, con la vieira en el ancho sombrero caminero, con el bordón en la mano, el bordón en el que el viento del oeste mece la cabeza del agua compañera, para explicarles a estos dos niños del Cebreiro lo que es un peregrino.
Dejamos el Cebreiro buscando Linares, Hospital, Padornelo ... Pronto vamos a ver el enorme y oscuro Oribi, a cuya sombra va lento, vueltas y revueltas, el camino francés adentrándose en Galicia.
Es un medio día perfecto de un día de oro, bueno para caminar.
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Cebreiro. Octubre 1962
Otra vez al camino.
El pueblo está vacio. Junto a una palloza, dos niños comen un codo de pan tumbados sobre montones de xestas.
- ¿Estades soios?
- Papa vai no monte
Les pido que me dejen probar el pan, que es un centeno oscuro y salado.
¿Pasan moitos peregrinos?
No saben lo que son peregrinos. Esosí, saben que hubo monjes alli y que sucedío, un dia de nieve, un milagro. Pero de peregrinos no saben nada. Saben del lobo y de un ave de rapiña que ayer mismo se llevo un conejo.
2 Por la vía del santiaguero: El Cebreiro.
Cebreiro. Octubre 1962
Otra vez al camino.
El pueblo está vacio. Junto a una palloza, dos niños comen un codo de pan tumbados sobre montones de xestas.
- ¿Estades soios?
- Papa vai no monte
Les pido que me dejen probar el pan, que es un centeno oscuro y salado.
¿Pasan moitos peregrinos?
No saben lo que son peregrinos. Esosí, saben que hubo monjes alli y que sucedío, un dia de nieve, un milagro. Pero de peregrinos no saben nada. Saben del lobo y de un ave de rapiña que ayer mismo se llevo un conejo.
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Para Berta, magnifica administradora de esta página. "El peregrino nunca se pierde, acaso se despista"
En el alto Cebreiro
Octubre de 1962
Echamos a andar hacia el Cebreiro. Pasa un rapaz apurando un rebaño de ovejas y una vaca pasea sola la desierta carretera.
Los ojos quisieron reconocer las altas Peña Rubia y Cuiña en la linea azulada que se difumina al nordeste. Intentamos adivinar por donde van los ríos Navia y Lor.
Una mujer enlutada nos mira.
- ¿Son os que veñen amañar a carretera?
- Non señora, somos peregrinos
Nos mira desconfiada
- Peregrinos, fai dous anos que pasou un.
1 Por la via del santiaguero: Subiendo al Cebreiro.
En el alto Cebreiro
Octubre de 1962
Echamos a andar hacia el Cebreiro. Pasa un rapaz apurando un rebaño de ovejas y una vaca pasea sola la desierta carretera.
Los ojos quisieron reconocer las altas Peña Rubia y Cuiña en la linea azulada que se difumina al nordeste. Intentamos adivinar por donde van los ríos Navia y Lor.
Una mujer enlutada nos mira.
- ¿Son os que veñen amañar a carretera?
- Non señora, somos peregrinos
Nos mira desconfiada
- Peregrinos, fai dous anos que pasou un.
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Desde tus pies a tus cabellos, el peregrino va ascendiendo ,
con sus pausas y sus arrestos,por escaleras forjadas desde las entrañas de un cuerpo que
late al son de las pisadas de millones de romeros que, doblegados por el peso, dejan sus huellas estampadas sobre el vello de tu piel de madre abnegada que soporta el
dolor sin quejas ni lágrimas.
Ascenso a O'Cebreiro:
Y trepo por tu abrupto
cuerpo a paso lento con la mirada queda en los floridos brezos,y en los valles de verdes reflejos que por doquier se alzan sin disimulo, vastos y coquetos.
y en los peregrinos que enfilan sus pasos y sus maltrechos
cuerpos, cabizbajos y obstinados,camino de la cima que
corona el esfuerzo y les abre las
puertas de los aires y aromas gallegos.
Sin rastro del manto blanco que cubrió tu letargo y alejó de
tu morada a propios y extraños,vistes traje corto,sin mangas ni abalorios,expuesto a la
mirada de quien se pasea sin estorbos.
Sin recelo por ser visitado, recién despertado, por aquellos
peregrinos , osados asturianos,del grupo caminamos , que perturbaron tu invernal sueño
semanas atrás sin ser invitados.
Y ese azul claro de cielo inmaculado es el que impregna esa
sonrisa a tu rostro desenfadado;
y es ese corazón de la madre naturaleza, que no distingue
las razas, las religiones ni las lenguas el que nos empuja desde todos los rincones del planeta a
sumergirnos por tus arterias y venas.
Y subimos, por ese
sendero que nos guía desde tus pies a tus cabellos, hacia ti, O'Cebreiro,apurando los
recovecos sobre tus muslos desnudos y sobre tu fastuoso torso al
descubierto.
Y alcanzamos tu cumbre , cercanos al cielo, extasiados al
contemplar la plenitud de tu cuerpo.
Qué pequeño me siento ante la infinita belleza que alcanzan
a ver mis ojos de humilde siervo.
Y qué grande es mi dicha porque sólo a través de mis ojos tu
existencia recibe visible decoro.
Cebreiro, guardían y portero de las sendas postreras que
conducen a Santiago de Compostela.
Galicia, ya oigo el sonido de tus gaitas, ya huelo el
salitre de las rías que penetran tu alma.
Ya aspiro tus fragancias, mientras desciendo, absorto, las
rampas gallegas desde O'Cebreiro.
12
Es el mes de enero. Debería estar durmiendo profundamente, a
pierna suelta, sin interrupciones, en silencio, y , por supuesto , ajeno y
alejado de cualquier peregrino rezagado o caprichoso, que en horas vespertinas,
dias inhabilitados o en meses señalados en mi calendario anual para mi reposo y
recreo, pretenda seguir utilizando mis servicios, sin respetar dignidades,
normas ni convenios laborales. ¿Acaso me presento yo en sus casas, o en sus
centros de trabajo, o ante sus camas a las tres de la mañana y les conmino a
que cojan sus bártulos y les saco a rastras obligándoles a realizar el Camino
de Santiago? ¡No! No se dan cuenta estas despistadas o malintencionadas
criaturas, hijos del antojo y de la tarambana, que no puedo estar
permanentemente abierto a sus andanzas.Acaso les parece poco todo el tiempo que
les dedico de primavera a otoño, desde el amanecer hasta bien avanzado el
atardecer, entregado al cien por cien a servirles en exclusiva y con esmero y a
ofrecerles las mil caras de mi rostro abnegado y sin cobrarles ni un solo céntimo
de peaje. Sé que soy mundialmente conocido, admirado, ensalzado y visitado por multitud de
peregrinos provenientes de todos los rincones del mundo , pero, a la vez,
por qué no decirlo, incesantemente pisoteado, erosionado y transformado
por las huellas de siglos de historia, sin tiempo apenas para apuntalar los
huesos que los soporta . ¿Cuántos se dignan a mirarme cuando avanzan ,
atrapados por sus anhelos de llegada, jornada tras jornada, sin pensar que soy
quien les guia desinteresadamente hacia su Santiago del alma?¿Cuántos se paran
a observar si mi piel se desangra o si de mis labios se oyen las quejas de quien
está al límite de sus fuerzas o si mis ojos lloran por la pena de ser
ignorado ante la súplica de ser bien
tratado? ¿Cuántos, viendo como mi cuerpo
encharcado y embarrado, escarchado o nevado, sufre , como los humanos, los
rigores de un tiempo a veces cruel y
despiadado, se desprenden de algunos de sus impermeables o de sus peludos
polares y los extienden sobre mi desnudo cuerpo de camaleon derribado? ¿
Cuántos se arrodillan ante mi, extienden sus manos, y cubren mi cuerpo con el
mismo amor que les conduce a Santiago? Pero no quiero seguir despotricando ni
convertirme en víctima de semejantes lances. Eso sí, quiero dejar bien claro que ¡basta ya! de
incursiones fuera de temporada por parte
de ese grupo de asturianos , que año tras año vienen a perturbar mi sueño en mi
letargo. ¡Ojalá los dioses más desairados y
crispados arrojen sobre ellos la furia de mil mares enfurecidos y la suma de mil vientos
huracanados! Ya me he desahogado….Y ahora aparecen por estos parajes, en las
inmediaciones de mi afamado Cebreiro, con ganas de darme la coña y desafiar mi
paciencia.¿Qué hago? ¿Rezo para que un temporal de espesa nieve lo cubra y lo
proteja de semejantes insensibles o
cierro los ojos, no he visto nada, y los dejo subir a ver si revientan piernas
y espaldas?
Ayer los observé mientras deambulaban por las callejuelas de Cacabelos buscando agua bendita para el alma, con las barrigas abultadas y la jerga propia de quien sólo adora el ruido de las tascas. Y en ese monumento cavernario, La Bodeguilla Del Niño, de fundación anterior a las cuevas de Altamira y muy anterior a la aparición del fuego, se congregaron estos discípulos de Diógenes a venerar ese desván de trastos desvencijados, cubas fosilizadas , techos desprendidos, suelos con algas y meaderos en la misma jungla ecuatoriana, en donde por un par de euros te emborrachas con vino y te comes unos sabrosos pinchitos de chorizo de la era primaria, cascas o te cascan ( las nueces que quieras ) y, por una pequeña propina, el bodeguero, en pactos con el diablo desde hace miles de años, hace repicar la campana y los corazones de a quienes les cogen por sorpresa tan festivo estruendo . Y con el vino todo se alegra y casi todo se alarga, sobremanera la labia, y a la Moncloa , a discutir sobre los designios de España. Y cómo estarían las mentes de estos amantes de la palabra, que , según dicen, fuentes muy bien cargadas, perdón, informadas, sólo se oyeron los acordes de celestiales gargantas, gobernadas por los decretos de múltiples guitarras. Allá ellos y sus parrandas.
El topo que viaja con ellos me ha informado que a finales de febrero vuelven . Hay que joderse, no descansan. Van picando con frecuencia programada. Ya les recibiré con todos los honores y respeto y con mi “mejor cara”. Si creen que se me va a ablandar el alma…
¿Es mi obligación, cobijar a cualquier peregrino que en compañía o en solitario , en cualquier momento del año o en cualquier momento de su vida, quiera recorrer mi cuerpo camino de Santiago, esté yo de buenas o de malas, pletórico o cansado, sano o enfermo, en horario contratado o fuera de jornada?
Mudas quejas:
Ayer los observé mientras deambulaban por las callejuelas de Cacabelos buscando agua bendita para el alma, con las barrigas abultadas y la jerga propia de quien sólo adora el ruido de las tascas. Y en ese monumento cavernario, La Bodeguilla Del Niño, de fundación anterior a las cuevas de Altamira y muy anterior a la aparición del fuego, se congregaron estos discípulos de Diógenes a venerar ese desván de trastos desvencijados, cubas fosilizadas , techos desprendidos, suelos con algas y meaderos en la misma jungla ecuatoriana, en donde por un par de euros te emborrachas con vino y te comes unos sabrosos pinchitos de chorizo de la era primaria, cascas o te cascan ( las nueces que quieras ) y, por una pequeña propina, el bodeguero, en pactos con el diablo desde hace miles de años, hace repicar la campana y los corazones de a quienes les cogen por sorpresa tan festivo estruendo . Y con el vino todo se alegra y casi todo se alarga, sobremanera la labia, y a la Moncloa , a discutir sobre los designios de España. Y cómo estarían las mentes de estos amantes de la palabra, que , según dicen, fuentes muy bien cargadas, perdón, informadas, sólo se oyeron los acordes de celestiales gargantas, gobernadas por los decretos de múltiples guitarras. Allá ellos y sus parrandas.
El topo que viaja con ellos me ha informado que a finales de febrero vuelven . Hay que joderse, no descansan. Van picando con frecuencia programada. Ya les recibiré con todos los honores y respeto y con mi “mejor cara”. Si creen que se me va a ablandar el alma…
¿Es mi obligación, cobijar a cualquier peregrino que en compañía o en solitario , en cualquier momento del año o en cualquier momento de su vida, quiera recorrer mi cuerpo camino de Santiago, esté yo de buenas o de malas, pletórico o cansado, sano o enfermo, en horario contratado o fuera de jornada?
5
Los Santos Inocentes:

Y desde las entrañas de esa fotografía en la que quisiste
perpetuarte y recordarte y nos invitaste a mirarte, me miras tal como miraste la cámara
en el instante en que el fogonazo congeló tu mirada cruzada y un rostro
alimentado por todos los miedos, sinsabores y desgracias.
Y desde esa mirada que desafía la indiferencia de cualquier observador, reclamas tu derecho a no ser ignorada ni difuminada por el tiempo y la nada. Y en esa mirada tallada por el trabajo que no concede premios y por la miseria que sólo premia con sufrimiento, veo archivada toda una biblioteca que sólo habla de vidas anónimas tocadas por la inocencia y vapuleadas por la riqueza. Desde esa mirada indefensa, sin muros que la protejan, una multitud de santos se arrodillan al apagar las luces en el ocaso de cada uno de sus días, esperanzados en poder resistir las embestidas del siguiente, para arrodillarse de nuevo y seguir velando por sus vidas. Son los Santos Inocentes, esos seres sin maldad ninguna, sin licencia para prosperar y con todas para el malvivir, los que han sido criados para posar sobre un fondo de piedra y engalanarse con trapos en blanco y negro ajados por el tiempo y la miseria.
Y un poco más allá en la distancia, otras caras más carnosas y más sonrientes , más adornadas y jactanciosas, como si de otra raza se tratara
( según palabras de un querido amigo peregrino) exhiben sin miedos ni acatamientos sus bien alimentadas miradas y el buen género de su festivo atuendo.
Y en el fondo no son ni los unos ni los otros diferentes a nosotros. Sigue habiendo lujosos salones para ambientar prósperas andaduras y paredes de adobe para amparar nobles corazones.
Y desde el centro geográfico del camino Francés, muchos años después, un grupo de peregrinos , a su paso por Sahagún , visitando el Santuario De La Peregrina, no sólo recibieron la Carta Peregrina, sino también la mirada de seres procedentes de un pasado dormido para siempre, suplicando un hueco en nuestro pensamiento. Y por unos instantes, el de nuestras miradas, nos adentramos en el espacio gris desde donde un destello les condujo a nuestro tiempo.
Y ya estamos en el ecuador del camino, y por eso nos hallamos en el epicentro del corazón del mismo. Todo el camino es corazón en sí mismo, y con idéntica fuerza late en Roncesvalles que en Santiago, y en todos y en cada uno de los puntos que conforman el recorrido. Y es ese corazón el que le imprime la fuerza necesaria al peregrino para que no decaiga en su ánimo de llegar a su destino. Y ahí seguimos, con nuestra voluntad intacta, haciendo y amando el camino…
Y desde esa mirada que desafía la indiferencia de cualquier observador, reclamas tu derecho a no ser ignorada ni difuminada por el tiempo y la nada. Y en esa mirada tallada por el trabajo que no concede premios y por la miseria que sólo premia con sufrimiento, veo archivada toda una biblioteca que sólo habla de vidas anónimas tocadas por la inocencia y vapuleadas por la riqueza. Desde esa mirada indefensa, sin muros que la protejan, una multitud de santos se arrodillan al apagar las luces en el ocaso de cada uno de sus días, esperanzados en poder resistir las embestidas del siguiente, para arrodillarse de nuevo y seguir velando por sus vidas. Son los Santos Inocentes, esos seres sin maldad ninguna, sin licencia para prosperar y con todas para el malvivir, los que han sido criados para posar sobre un fondo de piedra y engalanarse con trapos en blanco y negro ajados por el tiempo y la miseria.
Y un poco más allá en la distancia, otras caras más carnosas y más sonrientes , más adornadas y jactanciosas, como si de otra raza se tratara
( según palabras de un querido amigo peregrino) exhiben sin miedos ni acatamientos sus bien alimentadas miradas y el buen género de su festivo atuendo.
Y en el fondo no son ni los unos ni los otros diferentes a nosotros. Sigue habiendo lujosos salones para ambientar prósperas andaduras y paredes de adobe para amparar nobles corazones.
Y desde el centro geográfico del camino Francés, muchos años después, un grupo de peregrinos , a su paso por Sahagún , visitando el Santuario De La Peregrina, no sólo recibieron la Carta Peregrina, sino también la mirada de seres procedentes de un pasado dormido para siempre, suplicando un hueco en nuestro pensamiento. Y por unos instantes, el de nuestras miradas, nos adentramos en el espacio gris desde donde un destello les condujo a nuestro tiempo.
Y ya estamos en el ecuador del camino, y por eso nos hallamos en el epicentro del corazón del mismo. Todo el camino es corazón en sí mismo, y con idéntica fuerza late en Roncesvalles que en Santiago, y en todos y en cada uno de los puntos que conforman el recorrido. Y es ese corazón el que le imprime la fuerza necesaria al peregrino para que no decaiga en su ánimo de llegar a su destino. Y ahí seguimos, con nuestra voluntad intacta, haciendo y amando el camino…
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Homenaje a un desconocido:
Y apareciste bruscamente, sin previo aviso, como si se
tratase de un bulto surgido de la nada, extrapolado por capricho del mismo
satanás hacia aquel punto del camino. Sólo sé que sentí una intensa
sacudida al verlo y definirlo a una mediana distancia. Divisé
un supuesto ser de amplias dimensiones y abruptas formas que avanzaba
con paso lento y sincronizado en
la misma dirección que los poco peregrinos que nos hallábamos en aquel tramo
del camino. La intensa lluvia que aún nos acompañaba no sólo no ayudó a percibir con más nitidez tan
singular y tétrica presencia, sino que la convirtió en más misteriosa y la
envolvió en un espacio mucho más irreal y etéreo. Esa curiosidad no exenta del
miedo que a menudo nos acecha ante lo inexplicable y desconocido aceleró mis
pasos y en poco tiempo la distancia se redujo a unos cuantos metros. Ni el agua
ni el cansancio me impidieron tensar mis
sentidos y centrarme en la contrafachada de aquel sujeto que me había
despertado tan sorprendente inquietud. La cercanía no apaciguó mis ánimos sino
que incrementó mi ansiedad. Un impermeable azul humedecido por el llanto de miles
de niños hambrientos que ocultaba un desproporcionado y deforme bulto constituía la totalidad del ser que centraba
toda mi atención e interés. El paisaje
oscurecido por un cielo enlutado y lloroso , unos peregrinos embutidos, encogidos
y cabizbajos y unas rectas interminables
que se prolongaban hacia el infinito, no eran la mejor mezcla para retar el
inmediato destino con optimisno, mas bien contribuían a ensombrecerlo y embrujarlo.. Aceleré mi
ritmo hasta ponerme a su altura, ladeé tímidamente la cabeza y, con el corazón
revolucionado, observé el perfil del peregrino. De pronto la figura se empequeñeció,
y lo que a cierta distancia parecía ser un
monstruo de longitudes inacabables se convirtió por obra de la bromista
sensatez en un peregrino más humanizado.
Desaparecidas mis fragilidades, miedos y desconciertos volví a elevar mi ritmo
hasta situarme unos metros por delante, me frené en seco, me di media vuelta y, con todo el descaro del que mi valor me
dotó en ese momento, miré fijamente el rostro de tan singular personaje. Una
barba cerrada y recortada, una piel morena y unos ojos espesamente negros,
conformaban el rostro de un joven , a mi entender, de origen posiblemente
paquistaní, indio o de los aledaños. Me desarmé. Aquel ser al que le había
otorgado el estatus de diablo, sobre el que había vertido toda mi
desconfianza y proyectado todos mis
miedos y recelos, se convirtió en una persona digna de todo mi solidaridad y mis mejores deseos.Sin
conocerlo, sin haber recibido de él ni una sola mala mirada, ni un mal gesto,
sin que ni siquiera intuyese mi existencia, me había pertrechado ante él con
todas mis alarmas. Y pensé en él el resto del camino a Calzadilla; en su cuerpo
aterido y entumecido por los intermitentes chaparrones, en el peso de su mochila sobre su encorvada
espalda, en su soledad y en su mirada; y pensé en su supuesto pais, en su
familia, en sus amigos, y en sus amores; pero sobre todo pensé en ese poderoso
sueño que le condujo en ese preciso momento de su vida a encontrarse en ese
punto del camino…
5
Desde San Juan de Ortega:
Y San juan de
ortega salió a nuestro encuentro con su mirada sabia y su mortaja de
piedra a despedirnos, alentarnos y a desearnos un buen peregrinaje. Y
quiso bendecirnos con un tiempo benigno para que transitáramos sin estorbos y
para que nuestras huellas no pereciesen barridas por el viento ni el aguacero.
Y quiso que nos alejáramos de sus dominios porque sólo así podríamos seguir con
nuestro cometido de ir acercándonos a los dominios de otro santo más idolatrado
pero no más meritorio . Y bien sabía el santo que para ver a
Santiago antes el peregrino ha de entrar en su sencilla vivienda y ha
de arrodillarse ante su humilde sayo. Y nunca lamentó que en honor a él nadie
levantase ninguna catedral que le rindiera homenaje ni le sirviese de abrigo
para su eterno descanso. Ni tampoco se quejó de que las tierras
circundantes fueran vestidas con pobres retales y calzadas con raídas
pantuflas. Y quiso que los peregrinos que las transitaran las recordaran por su
natural sobriedad y su caritativa hospitalidad. Y bien sabía el santo que
al camino hay que desnudarlo para sentirlo y amarlo y pisarlo para
removerlo y avivarlo y abrazarlo para acercarlo y mimarlo. Y no
quiso el santo vestirlo sólo con colores dorados ni agasajarlo siempre con
fastuosos regalos, sino cubrirlo también con oscuros colores y
agresivos materiales, asemejando el camino al alma del caminante, con sus
luces y sus sombras, con sus alegrías y miserias. Y quiso el santo que en cada
metro del camino brotara la vida, latiera un corazón y hubiese una
razón de ser…
Y los peregrinos siguen su camino, y de un santo a un prestigioso y legendario Señor, EL CID , que a las puertas de Burgos nos esperaba como ilustre anfitrión. Y guió nuestros pasos por las bulliciosas calles de su barrio más emblemático, en la que se alza su magnífica catedral gótica, y en la que nuestro CID CAMPEADOR reposa desde los tiempos de sus inmemorables gestas y leyendas. Y quiso nuestro admirable Señor que conociésemos sus conocidas posadas, donde la morcilla con el arroz en sus entrañas y los afamados riberas hacen las delicias de cualquier comensal con buen gusto y dilatada despensa. Y a más de un caminante, aterido por el cruel frio, se le vio arrimarse a las ascuas de improvisados fuegos hechos por los más osados que preferían la calle al calor de las concurridas posadas. Y no quiso nuestro paciente anfitrión que nos despidiéramos de esta sencilla y acogedora ciudad sin que nuestros ojos quedaran seducidos y prendados por la penetrante mirada de una endiosada dama de nombre Cartuja y apellido Miraflores que nos deslumbró con la riqueza desproporcionada de su atuendo y su casa. Y pasados los efectos de tan encantador hechizo, ya repuestos y descansados, proseguimos el camino.
Y los peregrinos siguen su camino, y de un santo a un prestigioso y legendario Señor, EL CID , que a las puertas de Burgos nos esperaba como ilustre anfitrión. Y guió nuestros pasos por las bulliciosas calles de su barrio más emblemático, en la que se alza su magnífica catedral gótica, y en la que nuestro CID CAMPEADOR reposa desde los tiempos de sus inmemorables gestas y leyendas. Y quiso nuestro admirable Señor que conociésemos sus conocidas posadas, donde la morcilla con el arroz en sus entrañas y los afamados riberas hacen las delicias de cualquier comensal con buen gusto y dilatada despensa. Y a más de un caminante, aterido por el cruel frio, se le vio arrimarse a las ascuas de improvisados fuegos hechos por los más osados que preferían la calle al calor de las concurridas posadas. Y no quiso nuestro paciente anfitrión que nos despidiéramos de esta sencilla y acogedora ciudad sin que nuestros ojos quedaran seducidos y prendados por la penetrante mirada de una endiosada dama de nombre Cartuja y apellido Miraflores que nos deslumbró con la riqueza desproporcionada de su atuendo y su casa. Y pasados los efectos de tan encantador hechizo, ya repuestos y descansados, proseguimos el camino.
Y recuerdo la entrañable
estampa de Vilabilla , en la que al abrigo de una temblorosa iglesia de ajadas
facciones y triste mirada dos cigüeñas jugueteaban orgullosas
de ser objetivo de las cámaras. Y recuerdo haber visto que de su nido fluía la
vida a través de los sollozos de una multitud de recién nacidos, uno de los
cuales hizo abuelos a nuestros emocionados y queridos Blanca Y José,
y otro, más veloz, a nuestros queridos Virginia y Nicasio.
Y recuerdo Hornillos y
Hontanas y campos y cerros y puntos muy lejanos en una tarde gris, fría y
personalmente agotadora.
Y recuerdo el sabroso
cocido que degusté al lado del santo, el señor y un buen número de buenos
amigos e incansables peregrinos…y con el que dimos por terminado un tramo del
camino.
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Monumentos que podréis visitar en estas etapas:
Gorgorito, el pequeño personaje protagonista de miles de historias durante más de cincuenta años, ha conseguido tener su propio monumento en la capital riojana constituido por un conjunto escultórico de bronce en la Gran Vía, compuesto también por una niña y la Bruja Ciriaca. El monumento, promovido por la Fundación Caja Rioja, es obra del escultor Ricardo González. y se inauguró en abril de 2008.
![]() |
| Plaza de Santiago |
Está situada en un costado de la Iglesia de Santiago el
Real, en cuyo pavimento se ha encastrado un singular Juego de la Oca con
motivos jacobeos por lo que se conoce popularmente como Plaza de la Oca.

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Concatedral de la Redonda- Logroño-
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Santa María la Real de Nájera
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Catedral de Santo Domingo de la Calzada
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La Leyenda del Gallo y la Gallina
Aquí quedan estas pinceladas culturales a modo de ilustración,por si os puediesen interesar.
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El Milagro del gallo y la gallina
La Consejería de
Educación, Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja publicó el decreto que contempla la declaración como
Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial al patrimonio que representa la
leyenda del ‘Milagro del Gallo y la Gallina’ que se venera en la catedral de
Santo Domingo de la Calzada, declaración que también comprende al espacio
físico en el que se ubica el gallinero del siglo XV con las aves vivas que
recuerdan el milagro en la catedral.
La declaración garantiza que la leyenda calceatense será preservada,
distinguida y difundida a las generaciones futuras por ser un hecho de cultura
diferencial y propio de La Rioja. La protección se extiende también a su
entorno, formado por la Catedral del Salvador donde se ubican el gallo y la
gallina. La declaración incide en tres características únicas de este relato:
- La leyenda: gracias al eclecticismo propio de la cultura popular, potenciado por el espacio de intercambio que constituyó el Camino de Santiago, se entremezclan distintos motivos para construir una narración muy particular de un milagro recurrente en diversas fuentes medievales.
- La dimensión paremiológica: la difusión de la leyenda en el imaginario colectivo de la localidad que le sirve de marco. El refrán ‘Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada’ es excepcional, ya que no es habitual que el hecho milagroso aparezca unido a la identidad de la población.
- La dimensión zoológica, arquitectónica y etnográfica del milagro, gracias a la inusual presencia de un gallinero situado en la Catedral de El Salvador, construido en el siglo XV. Los peregrinos confiaban en que si daban de comer a los animales tendrían buena suerte en el Camino, por lo que su presencia en la catedral se remonta al 1350, según referencias documentales.
Con todo ello, el milagro se ajusta a la definición oficial de patrimonio cultural inmaterial.Un patrimonio cultural inmaterial se transmite de generación en generación y es recreado por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto a la diversidad cultural y la creatividad humana”.
La leyenda dice que un joven peregrino que se dirigía a Compostela con sus padres fue condenado a la horca bajo una falsa imputación de robo. Sus padres rezaban ante el cuerpo de su hijo, que seguía pendiendo de la horca, cuando le oyeron asegurar que seguía vivo gracias a Santo Domingo de la Calzada. Corrieron entonces a anunciar la noticia al corregidor, que estaba a punto de trinchar dos aves de corral e incrédulo exclamó: “¡Vuestro hijo está tan muerto como estas aves que voy a trinchar!” y de pronto, el gallo y la gallina de la mesa recobraron sus plumas y el gallo cantó con fuerza.
La leyenda caló pronto en la idiosincrasia cultural de la población y se convirtió en un elemento definitorio de la misma, por lo que pueden encontrarse referencias a la misma en los escritos de peregrinos de otras nacionalidades que pasaron por ella a lo largo de los siglos y en los de aquellos que nunca visitaron la ciudad, pero escucharon la historia a otros peregrinos. A pesar de las variaciones a lo largo del tiempo, el espíritu de la leyenda se mantiene constante en nueve siglos de literatura.
- La leyenda: gracias al eclecticismo propio de la cultura popular, potenciado por el espacio de intercambio que constituyó el Camino de Santiago, se entremezclan distintos motivos para construir una narración muy particular de un milagro recurrente en diversas fuentes medievales.
- La dimensión paremiológica: la difusión de la leyenda en el imaginario colectivo de la localidad que le sirve de marco. El refrán ‘Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada’ es excepcional, ya que no es habitual que el hecho milagroso aparezca unido a la identidad de la población.
- La dimensión zoológica, arquitectónica y etnográfica del milagro, gracias a la inusual presencia de un gallinero situado en la Catedral de El Salvador, construido en el siglo XV. Los peregrinos confiaban en que si daban de comer a los animales tendrían buena suerte en el Camino, por lo que su presencia en la catedral se remonta al 1350, según referencias documentales.
Con todo ello, el milagro se ajusta a la definición oficial de patrimonio cultural inmaterial.Un patrimonio cultural inmaterial se transmite de generación en generación y es recreado por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto a la diversidad cultural y la creatividad humana”.
La leyenda dice que un joven peregrino que se dirigía a Compostela con sus padres fue condenado a la horca bajo una falsa imputación de robo. Sus padres rezaban ante el cuerpo de su hijo, que seguía pendiendo de la horca, cuando le oyeron asegurar que seguía vivo gracias a Santo Domingo de la Calzada. Corrieron entonces a anunciar la noticia al corregidor, que estaba a punto de trinchar dos aves de corral e incrédulo exclamó: “¡Vuestro hijo está tan muerto como estas aves que voy a trinchar!” y de pronto, el gallo y la gallina de la mesa recobraron sus plumas y el gallo cantó con fuerza.
La leyenda caló pronto en la idiosincrasia cultural de la población y se convirtió en un elemento definitorio de la misma, por lo que pueden encontrarse referencias a la misma en los escritos de peregrinos de otras nacionalidades que pasaron por ella a lo largo de los siglos y en los de aquellos que nunca visitaron la ciudad, pero escucharon la historia a otros peregrinos. A pesar de las variaciones a lo largo del tiempo, el espíritu de la leyenda se mantiene constante en nueve siglos de literatura.
Fuente : Gobierno de La Rioja.
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El Milagro del gallo y la gallina 2014
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La Leyenda del Gallo y la Gallina
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Ferragut era un gigante musulman procedente de Siria, cuya
principal caracteristica era su fuerza, valor e invulnerabilidad, no temiendo
ni a nada ni a nadie.
Enterado Carlomagno de la existencia de este gigante, acudió
con sus tropas a Najera, y una vez ambos ejercitos frente a frente, el gigante
retó en singular combate a cualquier franco que quisiera combatir con él. Carlomagno envió a varios de sus mejores paladines a combatir
con Ferragut, pero uno tras otros fueron derrotados, sin que hubiera ningún
combatiente en campo cristiano capaz de derrotarlo. Pidió permiso Roldan a su
tio para combatir con el gigante y una vez obtenido el permiso empezó el combate.
Después de un largo día de lucha en los que ambos
contendientes lucharon con especial esfuerzo, la batalla no estaba decidida. En
la batalla rompieron sus espadas y lanzas y murieron sus caballos e incluso
pelearon con piedras y puños, pero al finalizar el día la batalla no estaba
decidida, por eso optaron por darse una tregua para seguir el combate al día
siguiente.
E l combate continuó sin tregua, sin
que ninguno de los contendientes pudiera dar como ganado el duelo, por lo que
al atardecer decidieron un descanso para recuperar fuerzas, por lo que ambos se
sentaron a descansar en el campo de batalla.
Durante el descanso los dos contrincantes se pusieron a
hablar sobre la fé de Roland, y la religión cristiana. En uno de los momentos
de la conversación Ferragut confió a Roldan el secreto de su invulnerabilidad,
este era que sólo podía ser herido en el ombligo.
Esta camaradería que en principio nos puede resultar
chocante, es o era habitual entre caballeros tanto cristianos como musulmanes,
y ambos aunque de distinta religión eran caballeros y como tal actuaban.
Una vez finalizado el descanso y vuelto al combate Roldan,
conocedor del secreto del gigante Ferragut, se las ingenió para clavar su daga
en el ombligo de su enemigo, matandolo y dando por finalizado el combate para
las armas cristianas.
Esta leyenda unida al poema del Cantar de Roldan, donde se
narra la muerte del héroe circuló por el camino de Santiago y en su parte
navarra; por ser este, el lugar donde se desarrollaron los hechos. Las
aventuras de Roldan o Rolando fueron un hito en el camino de Santiago, y los
lugares citados en el poema eran muy visitados por parte de los peregrinos
francos que realizaban el viaje y que no dudaban de ninguna manera de la
veracidad de los hechos y de los lugares de leyenda. En el Palacio de los Reyes
de Navarra en la localidad de Estella, único edificio romanico civil que nos
queda del antiguo Reino de Navarra, podemos encontrar un capitel donde se representa
la lucha entre Roldan y el gigante Ferragut, capitel muy famoso en toda
Navarra. En él podemos ver a Roldan montado a caballo en el momento de clavar
su lanza en el ombligo de Ferragut que también va montado en su caballo.
Roldán y el gigante Ferragut:
Según nos cuenta la leyenda; cerca de la ciudad navarra de
Nájera y en un cerro que lleva por nombre el Poyo de Roldan, sucedieron los
hechos y fueron sus protagonistas Roldan sobrino del emperador franco
Carlomagno y el gigante Ferragut.
Fuente:jdiezarnal
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La leyenda del Txori:
Con este nombre, tomado de la voz vasca txori (pájaro), se fraguó a principios del siglo XIX una hermosa leyenda en Puente la Reina. Dice la conseja que, allá por 1823, los puentesinos repararon en que una avecilla visitaba la capilla que la Virgen del Puy tenía en la torreta central del puente románico. El minúsculo pájaro volaba de vez en cuando hasta allí para rendir homenaje a la Reina de los Cielos limpiando devotamente con sus alas las telarañas de la imagen y lavando el rostro de la Señora con el agua del rio que recogía en su pico. Los puentesinos quedaron extasiados ante tal maravilla y andaban ojo avizor para no perderse la contemplación de las piadosas andanzas del pajarillo. No tardó en considerarse que sus visitas podían ser anuncio de buenos presagios, ordenándose que sus apariciones se celebraran con bandeo general de campanas y solemnes funciones religiosas..., para acabar sumándose a estos eventos la celebración de alguno que otro festejo taurino.
Las visitas del "chori" se sucedieron durante veinte años, cesando en 1843 al destruirse la torreta en que se hallaba la capilla de la Virgen. En esa fecha se trasladó la imagen de Nuestra Señora del Puy a la iglesia de San Pedro. Allí puede vérsela hoy, al tiempo que puede rememorarse la bella e ingenua leyenda ideada en los primeros años de la época romántica por un autor anónimo.
Las visitas del "chori" se sucedieron durante veinte años, cesando en 1843 al destruirse la torreta en que se hallaba la capilla de la Virgen. En esa fecha se trasladó la imagen de Nuestra Señora del Puy a la iglesia de San Pedro. Allí puede vérsela hoy, al tiempo que puede rememorarse la bella e ingenua leyenda ideada en los primeros años de la época romántica por un autor anónimo.
Fuente:eltxori
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