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La nieve y el olvido:

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Catedral Basílica de la Asunción y Museo de Mondoñedo:

Catedral Basílica de la Asunción y Museo Catedralicio de Mondoñedo:
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Un paseo por Mondoñedo:

Un paseo por Mondoñedo:
Centro de Interpretación del Camino del Norte.
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Riaño -Cistierna:

Tercera etapa: Riaño-Cistierna:
Introducción:
La Ruta, saliendo por el puente nuevo de Riaño discurre por el lado izquierdo del embalse, por pueblos y paisajes realmente bellos, que nos hacen recordar a los que desaparecieron bajo el agua, que también sepultó la Calzada Romana antigua.
Es un trayecto de 32 kilómetros hasta Cistierna, que puede dividirse en dos jornadas y que pasa por más de una veintena de pueblos a ambos lados del río Esla y de la carretera N-621.
Carande y Horcadas,(Ayuntamiento de Riaño) Remolina, Las Salas, Valbuena, Salamón, Ciguera, Lois, Crémenes, Corniero, Argovejo, Villayande Crémenes), y Santa Olaja de la Varga, Ocejo de la Peña, Fuentes dedre, Valdoré, La Velilla de Valdoré, Verdiago, Aleje, Alejico, (del Ayuntamiento Peñacorada), (del Ayuntamiento de Cistierna). El desvío a Sabero.
Caminar por este tramo de la Montaña leonesa es uno de los grandes placeres que puede tener un caminante peregrino. El río de aguas frescas y abundantes, (después de la salida del embalse), las choperas, las rocas altas, grises y verdes, salpicadas de hayas, robles, sabinas, mostajos, serbales, acebos y algunos tejos invitan a detenerse y admirar sus múltiples rincones, cárcavas y escobios.
Especialmente destacable es El Sabinar de Crémenes: montañas rocosas salpicadas por sabinas verdes durante todo el año. Los manzanos, nogales, cerezos y avellanos ofrecen sus frutos en cada temporada.
Descripción de la Ruta:
Riaño:
A la salida de Riaño, cruzando el embalse, tumba del antiguo pueblo de Riaño, por el gran puente de hormigón, y después del túnel, nos acoge a la izquierda, la ermita de La Virgen de Quintanilla, en la proximidad ya de Carande. Es una gran ermita del siglo XVIII, reformada recientemente y trasladada más arriba del lugar primitivo, que conserva una imagen románica de Santa María, de muy buena factura, pero mala restauración, guardada en la iglesia de Riaño.
El lugar es como un mirador que nos permite volver la vista hacia atrás, para ver otra vez el lago donde se reflejan las montañas y especialmente la silueta lejana del Espigüete, en forma de pirámide egipcia, aun más gigantesca.
En la ermita se celebra la fiesta el 15 de agosto, mantiene los recuerdos de lo que fue un centro turístico, corazón de la montaña leonesa de antaño.
Carande: Cruce y bifurcación de la antigua vía romana, conserva el sagrario renacentista de un retablo dedicado a San Hipólito y algunas imágenes del mismo, entre las que destaca la curiosa e irreverente imagen de María con el Niño que cruza las piernas, recordando al famoso Espinario clásico.
Se llega hasta Horcadas:(Forcadas) por la que fue antigua calzada que venía desde Huelde que pasa por debajo de la carretera actual (dejando a Anciles, en el desfiladero, hoy ocupado por las aguas). En la iglesia, una imagen de San Miguel recuerda un poblado antiguo, con ermita dedicada al santo Arcángel. Es pueblo con casas restauradas, limpio, de agradable clima y con vistas a Peña las Pintas, El Jaido y Aguasalio con altitudes próximas a los 2000 metros .
Ambos lugares eran dominios de la abadesa del monasterio de Gradefes, desde el siglo XIII.
En Huelde, desaparecido en el agua, la calzada romana pasaba por Horcadas, Carande, Salio y Pedrosa del Rey a la Tierra de la Reina y por la izquierda hacia La Puerta, Riaño y Asturias.
Cruzando el túnel de Remolina y pasando por encima de la presa de hormigón que detiene las aguas del río Esla, convirtiéndolo en lago, dejamos a la izquierda a Remolina (Molino de Río), situado en un valle frondoso entre rocas. El pueblo tuvo dos ermitas: San Roque y San Jorge. San Roque, el peregrino, que vemos en todas las iglesias como protector de las pestes y de los peregrinos y San Jorge, el héroe. Dice la tradición que cada año se ofrecía una doncella para satisfacer las ansias del dragón, que fuera lanceado por el santo protector. El dragón era símbolo del mal; la doncella siempre significó la inocencia y la libertad, defendida en la leyenda por el héroe Perseo, Hércules, San Miguel o San Jorge.
Las Salas:
A los 11 kilómetros de Riaño se llega a Las Salas (¿Las Alas?). Este lugar era citado en los documentos antiguos como monasterio de San Martín de Alión y formó más tarde el concejo del mismo nombre, hoy recordado como el Valle de Vegalión.
Estas tierras fueron donadas en el siglo IX al monje Sisenando quien, procedente de la zona y siendo abad de San Martín de Turicno (Santo Toribio de Liébana) fue nombrado obispo de Iria Flavia, (Padrón), mas tarde diócesis de Santiago de Compostela.
En la iglesia se conserva una bella escultura del siglo XVI del titular San Martín, otro santo protector de peregrinos, puesto que se le representa dividiendo su rica capa de militar con el pobre peregrino desnudo, aunque en este caso sea una representación de San Martín como obispo.
El desvío hasta Lois
Si se desea visitar Lois, a poca distancia, siguiendo la carretera saliendo de Las Salas, hallamos el cruce, con antiguo molino restaurado. Continuamos tomando a la derecha la estrecha carretera de montaña que conduce a Valbuena del Roblo, Salamón, Ciguera y Lois.(8 kilómetros)
Antes de llegar al cruce de Lois, a la derecha, se conservan ruinas del antiguo monasterio de San Martín de Alión que fueron utilizadas como cementerio y a la izquierda el molino del monasterio restaurado.
Merece la pena desviarse unos kilómetros subiendo por el río Dueñas (Donnas), de aguas cristalinas y truchas visibles, tomando el sol junto a las piedras del cauce, rodeado de un paisaje encantador.
Encontramos otro gran molino restaurado, ejemplo de industrias medievales, transformado en centro de recreo de uso privado, pero en cuyo interior se conservan piezas de mucho interés. A poca distancia la ermita de La Virgen del Roblo (Roble, Rovere).
Es obra reciente que anteriormente estaba en la parte izquierda del río y es centro de importantes romerías para los pueblos de Valbuena, Ciglicra y Salamón.
Lois: (Loides) es conjunto de interés cultural por el complejo de sus edificaciones típicas y por la bella iglesia barroca, construida con piedra marmórea del lugar que, por su tamaño y calidad de materiales, es conocida como La Catedral de la Montaña.
Dos importantes lápidas vadinienses (Museo de León) indican haber estado habitado el lugar por cántabros vadinienses.
Los romanos explotaron minas de cobre, cinabrio y hierro, como lo testifican algunos utensilios encontrados en el lugar.
Volviendo a la carretera, podemos retroceder hasta las Salas para iniciar La Calzada Romana, o continuamos, cruzando El Sabinar, 5 Kilómetros hasta Crémenes.
Crémenes:
Crémenes es el centro administrativo del Ayuntamiento con 13 pueblos que forman la Mancomunidad de Montaña de Riaño: Aleje, Argovejo, Ciguera, Corniero, Lois, Remolina, Salamón, Las Salas, Valbuena del Roblo, Val doré, Velilla de Valdoré, Verdiago y Villayandre.
En estos lugares han aparecido más de una docena de lápidas vadinienses, lo cual hace pensar que pudiera haber sido el centro de la etnia cántabra llamada Vadinia. (Museo de León, Museo de Santander, Museo de Oviedo).
Hay en Crémenes servicios de restaurante, cafetería y hospedaje, aunque haya perdido parte de su importancia turística, al no poder utilizar el río como zona de baños, como se hacía antes, ha sido sustituida por el complejo de piscinas y deportes actualmente.
Merece la pena visitar la antigua iglesia de San Miguel.
Dedicada a menesteres agrícolas, tal vez un caso único en el mundo con un establo de diez pesebres de vacas que rumian su comida y rumiaban mientras contemplan un retablo pintado en la pared del siglo XVIII, con las imágenes del Cristo rodeado de María,San Juan y una Anunciación.
Las vigas y las ménsulas están talladas en madera de roble y rematado al exterior por una graciosa espadaña sin campanas.
Bien merece una atención mejor que la que tiene, al igual que el hórreo contiguo y el herrador.
La neorrománica iglesia actual es obra 1946­-1949, realizada con planos de Juan Torbado, sobre un solar permutado por la iglesia antigua. Conservaba en su interior una imagen de San Miguel del siglo XIV, procedente de la citada iglesia y desaparecida, pero se conserva un cordobán policromado del siglo XVIII.
A las afueras permanece la Casa Forestal, bello ejemplar de arquitectura de principios del siglo XX, marcada por el abandono y el descuido de instituciones públicas.
Un desvío a Corniero permite conocer uno de los pueblos escondidos en la Montaña, que conserva un bello herrador.
Tramo de la Calzada Romana:
Desde Las Salas y también desde Crémenes y Villayandre, se puede tomar la opción de utilizar la senda, antigua Calzada Romana, y ruta de carros reparada en la época de Carlos III en el siglo XVIII, señalada recientemente como ruta PR-PE 5, de una longitud de 12 kilómetros que une varios pueblos: Las Salas, Crémenes, Argovejo, Villayandre y Valdoré, y se puede prolongar, recuperando tramos que se conservan, hasta Aleje, Verdiago y Santa Olaja de la Varga, Vegamediana y Cistierna.
La pista, llamada Calzada Romana, bordea la orilla izquierda del río Esla y las estribaciones del monte Aguasalio.
Cruzando la zona de San Roque, el escobio de Remanganes, y la Fuente de la Olla, se llega hasta la Casa de los Pescadores, bello rincón y albergue.
Este tramo de calzada entre sabinas, nogales y fresnos, conduce hasta la ermita Virgen de Pereda (Pereta), obra moderna, de 1966, que ofrece un descanso en el camino, junto a la fuente y que sustituyó al antiguo monasterio de San Martín de Pereta.
Por un documento del año 1020, firmado en el castillo de Ciudad de Sabero, consta que hubo un monasterio, dedicado a San Martín, que disponía de una tabla de pesca en el río Esla, para sostenimiento de monjes y de los viandantes que pernoctaban en el hospital del cenobio. En el documento se hace constar que las muchas posesiones con que le dotan sus fundadores, Fernán Flaínez y su esposa Elvira, han de servir para sustento de los pobres peregrinos.
El monasterio dependió algunos años de los canónigos de Santiago de Compostela, pasando más tarde a ser administrado por el monasterio benedictino de Benevivere, junto a Sahagún, que tenía muchas posesiones en la zona, entre ellas el curato de Argovejo. Nada queda de esta antigua historia, si no es el recuerdo en la nueva ermita de Pereda que nos permite descansar en su pórtico y en la fuente.
Desviándose 2 kilómetros, hasta Argovejo, (ArguveLio) que es un pueblo típico de montaña con casas antiguas restauradas. En la iglesia restaurada poco queda, salvo la imagen del titular, San Andrés, en un retablo moderno de ladrillo y de gusto muy dudoso.
Continuando la Calzada Romana, asfaltada desde Pereda hasta el puente de Crémenes, se pasa por el lugar de San Roque, el Escobiello y después se llega a Villayandre.
La calzada toma suavemente cierta altura, con piso de grandes losas y muros de contención; hasta llegar a la Entrecisa.( cortada entre rocas), por el llamado El Pajar del Diablo (la ¿Bajada del Diablo?).
Discurre suavemente por las montañas cortadas sobre el río,creando espacios de sombra entre bosques de robles, sabinas, alisos, álamos, avellanos y vistas sobre el río y la carretera que forma meandros en el profundo valle.
La calzada de más de tres metros de anchura, conserva tramos de grandes losas y muros laterales.
Es fácil para caminar e inolvidable su paisaje para caminantes y peregrinos amantes de la naturaleza, de la historia y la espiritualidad, pisando las losas de una calzada romana y medieval utilizada durante tantos siglos por vadinienses, romanos, soldados medievales, peregrinos y caravanas de carros que llevaban muebles y madera de roble y haya hasta Tierra de Campos, a cambio de traer trigo y vino, lo que se ha nominado como El Ruido de las Carretas.
A la Calzada Romana se puede entrar por el puente de Las Salas, el de Crémenes o por el de Villayandre.
Villayandre: aún mantiene restos de la calzada romana, bien visibles, que sirvió, sin duda, para los caminantes medievales y en el pueblo, alguna casa blasonada recuerda a los caballeros medievales. En la iglesia, partida por un muro inútil, hay varias imágenes barrocas, San Roque, de la antigua ermita, que muestra un curioso bigote y sombrero dieciochesco, San Bartolomé, atando con una cadena al demonio y Santa María.
Valdore – Alejico:
Bordeando el río Esla, entre montañas de rocas calizas que atesoran abundantes vestigios geológicos y prehistóricos, (escuela de geólogos), el caminante desciende por la calzada hasta a Valdoré, (Val deOred).
Saliendo de la calzada y cruzando el puente situado a la derecha, en la iglesia del pueblo, se venera la bella imagen románica de Santa María del Esla, del siglo XIII, una de las pocas piezas medievales salvadas del ansia de musear todo en la capital.
Bien merece la pena un paseo de poco más de un kilómetro para visitar Velilla de Valdoré, típico pueblo de montaña, escondido en un valle alegre y sano, donde se han encontrado un par de lápidas vadinineses.
Estos pueblos fueron desde el siglo XI, parte del condado de los Flaínez y también de los Aguilar (Aquilare) que tenían su castillo en Sabero.
El río Esla, perfectamente regulado por la presa de Riaño, suele tener agua abundante, en verano y en invierno, y sirve para que los deportistas aficionados al Rafting practiquen este deporte en aguas bravas, así como el descenso en piraguas, a lo largo de este río poco conocido y explotado, desde el punto de vista deportivo y que pudiera ser uno de los puntos de deportes fluviales más importantes del país, al estar reguladas sus aguas por el embalse. Sería otro de los grandes programas de atracción para la montaña leonesa.
La calzada antigua, se interrumpe en tramos, por obra de la nueva carretera, y llega hasta Verdiago.
Aún conserva un hórreo, y arriba, en la colina, un castro de origen celta, utilizado por los cántabros vadinienses, que popularmente se llaman castillos de moros. El pueblo tuvo "voto de Santiago", es decir, practicaban la ofrenda al Apóstol cada año, acudiendo a su festividad a Compostela. La iglesia dedicada a San Mamés, conserva la pila bautismal antigua como jardinera al exterior.
Aleje:con restos de una excavación con enterramientos medievales, cerca de la iglesia, parece ser el lugar donde nació el citado Sisenando. De hecho las tierras de Aleje y Villayandre fueron donadas por el rey Alfonso III a Sisenando (año 872), porque le pertenecían por herencia de familia. Ambos pueblos se comunicaban por el puerto de Ventaniello, en cuyo trayecto estaba la ermita de San Miguel y se conocía como el enclave de Sisenando o pequeño lugar gallego. En su iglesia, dedicada a Santa Eulalia, un Santiago Matamoros remata, de una manera extraña, el ático del bello retablo, de arte muy popular por su gran colorido.
Alejico: situado al otro lado del río, antaño fogón de buenas truchas y lugar de refrescantes aguas de baño en el río, hoy imposible, por causa de las frías aguas del río Esla, procedentes del pantano. La antigua pila bautismal de la iglesia ha sido respetuosamente colocada en el atrio.
Santa Olaja de la Varga, Sabero y Fuente de Peñacorada
Por la izquierda continúa la senda o calzada a Santa Olaja de la Varga (Santa Eulalia de la Cuesta ) pueblo típicamente montañero, como su vecino, Fuentes de Peña Corada, que, al estar situados a la izquierda, fuera de la carretera actual, se olvidan. En Santa Olaja aun permanece sobre el río Orbayo o de la Duerna, el puente de Los Vaiteros, (Viatoreso Viajeros) en los Campos Caudoces, con los restos de lo que fue la Calzada Romana y camino medieval (utilizada como ferrocarril para trasporte del carbón durante el siglo pasado).
Los Campos Caudoces bien pudiera haber sido el lugar donde los romanos establecieron el campamento en las guerras contra los cántabros. En la iglesia se conserva la imagen de la ermita de Santa María de Orbayo del siglo XVIII, titular de un santuario mariano de origen visigótico, cuyos restos están en trámite de recuperación.
Una cueva natural llamada El Carrascal, de gran interés, debido a sus salas llenas de estalactitas y estalagmitas, espera su puesta en marcha para ser visitada.
En la iglesia de Fuentes de Peñacorada, para los que desean desviarse en el cruce de la izquierda a visitar este pueblo de montaña, (3,400 km.) desde el mesón La Barca o para los que procedan de la zona este, de la Virgen de la Velilla, la presencia de una cruz mozárabe del siglo X, (trasladada al Museo Diocesano de León), y la imagen de Santiago Peregrino en el retablo hablan de la antigüedad de la población y su relación con Santiago, a quien procesionan vestido de dulces cada año.
Es una lástima que no se hayan respetado con mayor atención las arquitecturas populares de estos pueblos, situados en un paisaje de montaña excepcional en la vertiente norte de Peñacorada.
Subir al mirador de Los Rejos es una opción agradable para contemplar una gran panorámica del valle del río Esla y los demás lugares que rodean a Peñacorada.
Especialmente de interés es la vista de los castros de Sabero (Cildad) y Santa Olaja, situados uno frente al otro, para defender el paso por el estrechamiento del río Esla entre las montañas.
Cistierna:
Cistierna (Cisterna, aljibe) es el límite entre la Montaña y la Ribera.
Los romanos explotaban minas de cobre que lavaban en la zona de donde posiblemente proceda el nombre de Cistierna, segun algunas opiniones. Una fuente termal de abundante agua, con el nombre de Jagariz, denota una vaga presencia de los árabes, donde un aljibe o cisterna situado en la parte norte del lugar, a la que acudía la gente, pudiera ser el verdadero origen del nombre de Cistierna. Lástima que haya desaparecido la fuente y sobre todo el recuerdo del lugar.
Desde el siglo X se documenta la existencia de un monasterio dúplice de hombres y mujeres dedicado a San Facundo, Primitivo y Cipriano en el pueblo. En el siglo XII(1122) un clérigo llamado Pedro Vélaz construye la iglesia de Santa María y junto a ella un hospital " para pobres y peregrinos ". Aun permanece la iglesia con el nombre de Santa María, reformada posteriormente y que ahora se usa como centro cultural para manifestaciones artísticas, en la zona del Albergue de San Guillermo sede de la Asociación de la Ruta Vadiniense y la Casa de la Cultura.
Las minas de carbón en las zonas cercanas, explotadas desde mediados del siglo XIX y el ferrocarril de vía estrecha llamado El Hullero (I890 1894) (hoy Feve) hicieron de la villa de Cistierna un importante centro comercial, porque alimentó de energía carbonífera y de mano de obra a la industria vasca de Bilbao, durante más de un siglo.
De nuevo el antiguo ferrocarril ha sido renovado como El Transcantábrico, por el norte de las provincias de León, Palencia y Burgos hasta unir con el circuito del Cantábrico, Bilbao, Santander, Oviedo, Ferrol y Santiago de Compostela, a ambos lados de la cordillera, ¡Moderno camino jacobeo en tren!
La celebración anual de El día de la Olla ofrece un recuerdo a los ferroviarios que viajaban en las cabinas abiertas de los vagones del antiguo ferrocarril, soportando frío, manuales de los trenes hasta Bilbao, mientras hervía la típica olla con el cocido de alubias, garbanzos, chorizo, la morcilla y el tocino, al mismo tiempo que les servía de estufa.
La casa consistorial, construida en el año 1929, es obra importante, no terminada según el proyecto del arquitecto Blanch, pero sí el añadido dirigido por Martín en el año 1980.
El mercado de los jueves, en una plaza cubierta de hierro moderna, mantiene viva la historia de Cistierna, que vuelve a tener actividad, gracias a la ganadería extensiva e intensiva de la montaña y su selección de carnes de calidad, que ha sustituido el transporte en los nuevos polígonos industriales de Vidanes y Sotillos.
La villa, confluencia de varias carreteras, tiene todas las asistencias propias de una capital de comarca: juzgados, notaría, ayuntamiento, centro de salud, comercios, gasolineras y una buena, abundante y moderna hostelería. Ofrece piscinas y zona deportiva.
Típicos son los sabrosos dulces o Lazos de San Guillermo, Las Teclas y otros productos, como la sopa de trucha que se come con tenedor, la morcilla al queso de Cabrales, el queso de pata de mulo, la cecina de Valmartino o las jijas (adobo de cerdo con ajo y pimentón rojo).
Las sopas de ajo dejan un buen recuerdo, recordado en la canción popular: “Las sopas de ajo de la mujer leonesa, lo mismo da muchas que pocas, hermosean, colorean, quitan hambre, no dan sed, nunca enfadan, siempre aguardan y sacan a la gente gorda y colorada.”
Fuente:Rutavanidiense.


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Pandetrave - Riaño:

Segunda etapa:Pandetrave-Riaño:
Introducción:
La carretera N-243 alcanzada en Pandetrave, nos lleva, por la derecha, hasta Santa Marina de Valdeón, Posada, Caín y el Desfiladero del río Cares (total 17 Ks.) y por la izquierda hasta Portilla de la Reina y Riaño.
También se puede acceder al Desfiladero del Río Cares, más tarde, desde Riaño. Al hacerlo desde Pandetrave, se retrasa la ruta y es necesario rodear para salir por el puerto de Panderrueda hasta Riaño, perdiendo la hermosa Tierra de la Reina.
Descripción de la Ruta:
Pandetrave:
Desde Pandetrave ( Pan, divisoria de aguas), durante 10 kilómetros de carretera de montaña, la bajada es cómoda, suave y un deleite para la vista y para la imaginación, si alguna de las Janas o Xanas fluviales, nos espera entre el viento y la corriente de agua del arroyo Mostajal, que desciende del Coriscao, donde existió una ermita dedicada a San Sebastián. El gran rebaño de ovejas llegadas desde Extremadura pintea en blanco los verdes prados de pastos, gamones, piornos y bosques.
Se inicia la bajada del Puerto por carretera sinuosa hasta Riaño, cruzando los pueblos que reciben el apellido de la Reina : Llánaves de la Reina, Portilla de la Reina, Barniedo de la Reina, Los Espejos de la Reina, Villafrea de la Reina, Boca de Huérgano, Siero de la Reina, Valverde de la Sierra y Besande que constituyen el ayuntamiento situado en Boca de Huérgano, conocida como La Villa y pertenecen a la Mancomunidad de la Montaña de Riaño.
La leyenda atribuye este apellido a la Reina Constanza, que residió en el castillo de los Tovar, en Boca de Huérgano.
Cuyo torreón aún permanece, con el nido de las primeras cigüeñas que se encuentran en la ruta. La reina, que nunca reinó y más que reina fue una bella bastarda, enamorada, prisionera y viuda, fue enterrada, según la tradición, en la iglesia de Los Espejos de la Reina.
Esta es tierra de cántabros vadinienses, luego romanizados para explotar las minas de cobre y cinabrio de la zona. 
Múltiples estelas con inscripciones en lengua latina, confirman esta realidad histórica.
También podemos ver en estos pueblos algunos de los muchos típicos hórreos, de arquitectura agrícola popular, apoyados sobre cuatro o seis pilares de madera, llamados pegollos, y con cubierta a cuatro aguas. Hace un siglo había más de un millar de hórreos en esta zona; hoy sólo quedan unas docenas y la mayoría en el valle de Valdeón.
La zona está formada por valles profundos y cumbres altas como el Coriscao(2254), Peña Prieta (2538), Tres Provincias (2497) y el Espigüete: (2450).
Si has entrado por el puerto de San Glorio, a poco más de cuatro kilómetros, desde la cima, se entra en Llánaves de la Reina.
Pasado el bello desfiladero abierto por el río entre las rocas, a menos de cinco kilómetros, se llega a Portilla de la Reina, donde se encuentra el cruce de las rutas de Pandetrave, uniéndose a la de San Glorio y también el cruce de los ríos.
El albergue de la Casilla de Camineros y la renovada ermita de la Santa Cruz, situada a la salida del pueblo, en el cruce que forman los dos caminos y los dos ríos, ofrece un alto para descansar.
Portilla de la Reina:(Puerta)
Sus viejos caserones, el puente antiguo de madera remozado en cemento y piedra, y la confluencia del río Yuso, procedente de San Glorio, con el considerado Esla, en el cruce de los dos caminos anteriores, hace del lugar una población agradable que muestra aún su grandeza señorial. La calle es como un camino tradicional convertido en arteria principal del pueblo, tónica del urbanismo jacobeo. Si el nombre procede de" puerta", el lugar es una verdadera entrada a la Montaña leonesa.
En la iglesia de Santo Tomás se conservan algunas imágenes de valor de antiguos retablos barrocos desaparecidos: San Joaquín y Santa Ana, San Roque, San Martín y el sagrario.
Pero, sobre todo, destaca la capilla de La Virgen Peregrina, imagen nueva que sustituyó a la antigua románica (Museo Diocesano de León) ante un transparente de color, que demuestra la devoción de los peregrinos, después de cruzar la cordillera Cantábrica, iniciando el descenso hacia León. Cada año en el mes de Julio, los mozos ponen el ramo verde a la Virgen Peregrina.
En el porche de entrada, fabricado con madera de roble, pequeños cuadros sobre tabla, del siglo XVIII representan las virtudes teologales y cardinales y temas del calvario con esta inscripción propia para caminantes: "Tú que pasas mírame contempla un poco mis llagas y verás que mal me pagan la sangre derramada".
Uno de los cuadros representa las puertas del cielo.
En el ayuntamiento se custodia el arca de los documentos, baúl de madera de roble de casi dos metros de longitud con tres cerraduras de herrero, guardada por tres llaves que poseen tres de los ediles (los claveros) y han de abrirse conjuntamente, costumbre existente, en muchos otros lugares. En él se custodian bellos documentos escritos en pergamino sobre la historia del lugar.
Una casa de camineros que permanece en pie a la salida del pueblo, a pocos metros de distancia, podría ser un magnífico albergue o centro de información turística para el complejo invernal en proyecto y permitirá, al mismo tiempo, conservar un bello edificio de piedra.
En toda la zona se puede comer el cocido, la chanfaina, la caldereta de los pastores, las sopas de ajo caseras, los buenos quesos, la caza, la pesca y en gran chuletón de ternera y degustar los platos típicos de la montaña leonesa.
Una antigua leyenda cuenta que un padre iba con su hijo sobre el carro tirado por vacas por camino de Lechada hacia. Cardaño. La nieve cayó abundante, de tal forma que cerró el camino. El padre dejó carro, las vacas y el niño en una ermita dedicada a los santos Lorenzo y Vicente, hasta que volviera con ayuda. A su regreso, nadie esperaba junto a la ermita, persiguiendo las roderas del carro y las pisadas de los animales sobre la nieve, llegó a Portilla donde estaba la comitiva. El niño dijo que dos hombres que se llamaban mutuamente Lorenzo y les habían conducido de cardo y la oronja o regreso. Desde entonces una promesa o voto de llevar un cirio de cera y unas monedas hasta Cardaño, se cumple cada año por las gentes de Portilla de la Reina.
Barniedo de la Reina:
El caminante continúa por la carretera, a falta de una senda en este tramo, hasta llegar a Barniedo de la Reina, y después de dejar a la izquierda la pista que conduce al valle de Lechada, situado entre montañas de bellos prados. próximo centro deportivo de invierno con el nombre de Estación de esquí de San Glorio.
Al llegar a Barniedo de la Reina , se cruza el puente y se alcanza el pueblo, situado a la izquierda, continuando por buena senda, y sin utilizar la carretera, hasta Boca de Huérgano.
Hasta hace poco se conservaron dos pallozas en el pueblo, desaparecidas por abandono. Techar las casas con paja de centeno o cuelmo (pallozas) era una costumbre normal, antes de ponerse la teja al alcance de todos.
 La iglesia de San Vicente Mártir, remozada y despojada, como otras muchas, de sus retablos e imágenes, ahora museados no se sabe bien dónde, aún conserva una portada románica y un ventanal gótico de buena factura.
Desde aquí, por un camino de tierra junto al río, se camina entre prados, en primavera cubiertos por narcisos amarillos, conocidos en la zona como capilotes.
Sólo a un kilómetro más abajo está Los Espejos de la Reina: (Los Pejos) con su torre solitaria de dos cuerpos con apariencia de campanario, palomar y mirador, mostrando un gran reloj, como regalo de los hijos y nietos de los que alguna vez emigraron a Méjico.
La iglesia es de arquitectura gótica del siglo XIV, con bóveda de crucería, sin duda el edificio religioso más antiguo de los conservados en la zona del Valle de la Reina. Las armas de los Tobar confirman la tradición de que en esta iglesia fue enterrada Doña Constanza.
Un buen edificio de piedra de la antigua escuela, restaurada recientemente, puede servir también como albergue para peregrinos. En el pueblo aún se conservan dos hórreos antiguos.
A la salida del pueblo por el camino, se halla en buen estado la Pisa o Batán, junto al mismo camino y una cascada de agua que brota bajo una roca en el monte, conocida como Fuente de la Conalina.
Se llama Pisa en estas tierras a un Batán movido por el agua que servía para batanear los cueros o tejidos de lana y lino, productos antes de la zona. Es un magnífico ejemplar de industria medieval digno de conocerse con la rueda que recibe el agua y mueve el eje, los pesados mazos que golpean alternativamente y los demás mecanismos.
Villafrea de la Reina y Boca de Huérgano
Villafrea de la Reina: tiene dos ermitas: la de San Roque, a la entrada, y la de San Antonio, a la salida del pueblo, además de la iglesia del siglo XV, dedicada a San Cipriano, que conserva una digna imagen de Santiago Matamoros, como recuerdo de la devoción de los peregrinos a su paso por estos lugares, y la imagen de San Roque.
El camino continúa a la izquierda del río, dejando a un lado la Fuente del Piojo y el cruce que conduce a Guardo, Prioro y Palencia.
Se cruza el antiguo puente, hacia la derecha, entrando en Boca de Huérgano: ( La Villa ) es el centro administrativo del Ayuntamiento, que pone a disposición de los caminantes los servicios de farmacia y centro de salud.
Al llegar nos recibe el torreón del palacio de los Tobar, restos de un castillo-palacio dedicado a cacerías de osos, venados, corzos y jabalíes y que pide a gritos una intervención para que no se termine de destruir. Podría ser un centro de información de la ruta jacobea, turística y deportiva y para la estación de invierno en proyecto en los valles de San Glorio.
En la iglesia había un retablo con pinturas del siglo XVI, atribuidos al pintor Francisco Carrancejas, el cual también pintó los retablos de Casasuertes, Los Espejos y Riaño, conservados en el Museo diocesano de León.
El cruce que hemos dejado a la izquierda, antes de entrar en Boca de Huérgano por el puente, indica la dirección hacia Guardo y Palencia por el valle de Siero.
Volviendo a Boca de Huérgano y continuando la ruta, siguiendo por el RC a la izquierda, hallamos la ermita de San Tirso, obra del siglo XVI, restaurada y urbanizada, solitaria en la pradera, centro de importantes romerías.
Conserva un retablo barroco del siglo XVIII, con buena escultura del titular y un lienzo con la escena del santo aserrado por tres esbirros, tortura a la que sometieron al militar y mártir San Tirso, protector muy socorrido contra lumbagos y dolor de huesos.
Al exterior se ha reutilizado una lápida vadiniense como fuente.
La ermita de San Tirso nos adentra en la llanura inundada por las aguas del embalse de Riaño.
El estiaje descubre cada año las ruinas de Pedrosa del Rey, lo mismo que las de La Puerta y otros pueblos inundados por las aguas del embalse, como Huelde, Anciles, Salio, Escaro, Riaño y parcialmente Vegacemeja y Burón. Algunas piezas fueron salvadas del agua, como la portada románica colocada en el cementerio de Siero.
Riaño y el embalse:
Desaparecido en el agua el camino viejo y restos de la calzada romana que unía a estos pueblos, se continúa por la nueva carretera que rodea el embalse, dejando a la derecha, junto a la misma carretera, la ermita de San Bartolomé, perteneciente al desaparecido pueblo de Pedrosa del Rey (Petrosa de la Puente ) por el bello puente de piedra de cuatro arcos que aparece en verano intacto, cuando las aguas bajan de nivel, sin que nadie se haya preocupado de salvarlo.
El puente, de tres grandes ojos más uno pequeño, construido de sólida piedra con forma de lomo de mulo, servía para comunicación hacia el valle del río Cea, para personas, carros y rebaños de ovejas de la trashumancia y en él confluían las dos calzadas importantes romanas que venían del sur, de Lancia y de Cea.
El agua hace de tumba del pueblo ahogado, que emerge como un fantasma del más allá mostrando el puente y los muros de casas y huertos cada verano.
El agua del embalse es, a su vez, el espejo de las hermosas montañas que rodean el valle de Riaño y los pueblos que forman el ayuntamiento, Carande y Horcadas pertenecientes a la Mancomunidad de Montaña de Riaño.
Cumbres altas se recortan sobre el azul del cielo rodeando el valle como Pico Yordas (1963), Peñas Pintas (1988) y El Jaido.
La villa antigua de Riaño se formó con cinco núcleos de poblaciones situadas en la convergencia o ángulo (Riángulo, Rianno) de los dos ríos, el Suso procedente de Valdeburón y el Yuso, procedente de Tierra de la Reina, que se han disputado el nombre de río Esla.
Nada queda del lugar, al ser anegado por las aguas del embalse el año 1990, si no es el recuerdo y las arquitecturas nuevas que configuran una amalgama de casas de diversos estilos, formas y materiales, que nada tienen que ver con 10 que fue la capital de la Montaña , veraniega y tranquila durante todo el año. Centro de ferias de yeguadas que pastaban en el valle y montaraces vacas del bosque, eran tan famosas sus ferias, como las fiestas por sus aluches y la pesca de las truchas en sus ríos.
Lo único que queda del antiguo Riaño, lugar de veraneo y acogida de caminantes, son el recuerdo de la desaparecida antigua iglesia de Santiago y su hospital de peregrinos; cuatro lápidas vadinienses; la nueva iglesia parroquial, reconstruida con las piedras de Pedrosa del Rey; las mágenes de Santa Agueda, el Cristo y Santa María de Quintanilla restauradas, y la hermosa ermita procedente del desaparecido pueblo de La Puerta del siglo XIV, trasladada desde el valle, para salvarla de las aguas.
Son de gran interés las pinturas mural es de esta iglesia, entre las que destacan la representación de San Antonio como caminante con cacha en la mano y un Vía Crucis barroco; de carácter muy popular que decoran su interior.
Una torre de línea moderna cuelga las campanas de los desaparecidos pueblos bajo las aguas del pantano, para que no siguieran repitiendo bajo el agua el pecado de haber inundado este hermoso y rico valle.
La estela vadiniense, procedente de Pedrosa del Rey, que se conserva en la sala del ayuntamiento, puede servir de modelo de las otras muchas guardadas en los museos de León y Santander. El texto dice:
D (is) M (anibus) M (onumentum) P (ositum) COR (nelius) MATE (rnus) CIVESVAD(iniensis) EX PR (aecepto) Eor (rum) CONVIVENTIUM BODERO SDVBLEGINO (R) AMI (co) SVO PLV (us) MIN (us) A(n)NORUM XLV. "A los dioses manes puesto el monumento. Cornelio Materno ciudadano vadiniense, el que fuera representante de ellos, por la buena disposición dedicó el monumento a Bodero Sdublegino su amigo de más o menos 45 años de edad".
El texto puede aludir a un jefe de clan de los vadinienses.
La expresión romana, tan frecuente en las lápidas, podíamos aplicarla a la antigua villa de Riaño. R.S.E. (Hic Situs Est: aquí está enterrado). También podíamos añadir la otra expresión muy usada: S.T.L (Sit TerraLevis: que la tierra te sea leve). En este caso, el agua.
Fuente:Rutavanidiense.


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Potes-Pandetrave:

Primera etapa:Potes-Pandetrave:
La Ruta Vadiniense- Picos de Europa es un camino alternativo que procediendo de Europa, entra por el norte de la península ibérica, pasa junto al mar a lo largo de Euzkadi y Cantabria, bordea la más alta montaña de Picos de Europa, para descender al llano de la meseta en León y continuar hasta la verde Galicia, en un reto lleno de alicientes históricos, espirituales, turísticos y específicamente jacobeos.
Introducción:
Este tramo tiene 23 kilómetros , desde Potes hasta Fuente De, 11,5 kilómetros más de pista hasta Pandetrave y 10 a Portilla de la Reina , más 14 hasta Riaño. Total 59 kilómetros , la misma distancia que por la carretera de San Glorio.
Pasa por Mieses, Santo Toribio de Liébana, Turieno, Camaleño, Mogrovejo, Enterría, Cosgaya, Las Ilces, Espinama, Pido, Fuente De, Puerto de Pandetrave, Portilla de la Reina ,llegando hasta Riaño.
En todos estos lugares existen hoteles, apartamentos, residencias, urbanizaciones, lugares de acampada perfectamente señalizados. Los lugares de interés turístico, religioso y cultural están, como en toda Cantabria, indicados con un sistema de carteles murales promovidos por el Gobierno Cántabro y la fundación cultural ltinera Lebaniensis.
Descripción de la Ruta:
Potes:

Desde Potes, la ruta sale por la carretera que conduce hasta Fuente De, dejando a la derecha la inmensa mole de los Picos de Europa formada por tres grandes macizos.
Un cruce, a la salida de Potes, después de la ermita de la Virgen del Camino, encerrada entre casas nuevas, indica a la izquierda la subida a Santo Toribio. Un monumento reciente, dedicado a un famoso fotógrafo y la figura en bronce de un peregrino que lleva al pecho la Cruz y la Concha , sintetizan la imagen del grandioso paisaje, vista y fotografiada, y la iconografia del peregrino o caminante hacia Santo Toribio (crucen os) y hacia Santiago (concheros) aunados.
En las cercanías de este cruce, en Mieses, estuvo el hospital de San Lázaro, lazareto, típica institución de la peregrinación para acoger peregrinos con enfermedades e contagiosas.
Una de las visitas ineludibles para todo peregrino es el monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Fundado en el siglo VIII y que conserva, desde el siglo IX una de las más importantes reliquias traídas desde Jerusalén por el obispo de Astorga Toribio: un resto de Lignum Crucis, o tramo izquierdo de la cruz.
Esta reliquia ha hecho que el monasterio de La Liébana sea uno de los cuatro centros mundiales de peregrinación con Año Santo (Roma, Santiago, Jerusalén y Liébana). Ello explica la abundancia de peregrinos que, después de venerar las reliquias de San Salvador en el monasterio de La Liébana , acudieran hacia Compostela, subiendo desde Cosgaya hasta el puerto del Cubo o desde Fuente De por el Puerto de Pandetrave hasta Portilla de la Reina y bajando por el río Esla hasta contactar en la zona de Mansilla de las Mulas, en León con la ruta tradicional o Camino Francés. Rendida la visita a Santo Toribio, los peregrinos tienen la opción de tomar de nuevo la carretera o seguir la pista cimentada que conduce desde la ermita de San Miguel hasta Fuente De.
En ambos casos, caminar por el valle del río Deva, también conocido como Valle de Camaleño, es un disfrute para la vista y para el recuerdo histórico de tantos monasterios establecidos aquí desde los siglos IX y X. Hasta una veintena se citan en los documentos, de tal manera que ha merecido esta región el sobrenombre de Cuna del Monacato cántabro.
Algunos desaparecieron, convertidos en simples iglesias de pequeños pueblos y otros han sido reconstruidos en siglos posteriores, conteniendo importantes obras de arte y prolongaron su existencia hasta el siglo XIX. Los monasterios eran centro de refugio y hospitalidad para los peregrinos.
Los Llanos:
En Los Llanos, tenemos de la ermita de San Roque.
Pasado Los Llanos, a la izquierda, después de la ermita de San Roque, se entra en Bárcena, con una de las casonas más antiguas del valle que muestra escudos en su fachada.
En este valle, según la tradición, se refugiaron las huestes enemigas derrotadas por Pelayo y fueron sepultadas por el derrumbamiento del monte Subiedes, dando origen al reino de Asturias.
La coronación de Pelayo como rey se realizó en Valdeón, tal como recuerda la tradición, en la ermita de la virgen de Corona, junto al rio Cares.
En Cosgaya se fundó uno de los monasterios más antiguos del que nada o poco queda, dedicado a Santa María.
Era cenobio dúplice, como tantos otros de estos años posteriores a la invasión árabe. Una pista antigua conducía y conduce desde aquí por el río Cubo hasta la cima, en la proximidad de San Glorio.
La carretera continúa entre higueras, nogales y hayas acompañando a los hórreo s y arrimándose al río Deva (De Heva), cada vez más rápido.
En el lugar de Las Ilces (Las Encinas) dice la tradición que un oso mató al rey Favila, el hijo de Pelayo, en el siglo VIII. Se han encontrado restos del que fue uno de los monasterios más antiguos e importantes de la Liébana , San Salvador y San Juan de Veleña, fundado en el siglo VIII. Se piensa incluso que en esa abadía se formó el Beato de Liébana. Uno de los documentos conservados alude a la existencia de libros y el Beato se formó, sin duda, en un ambiente intelectual intenso, al igual que Sisenando.
Espinama:
Espinama tiene su origen en un monasterio del siglo X, San Juan del Naranco del que existen ruinas a la derecha de la carretera antes de llegar a Fuente De. Se mantuvo hasta el siglo XVII, cuando pasó a depender del convento de dominicos de Potes. Desde hace algún tiempo se proyecta habilitar la iglesia parroquial del siglo XVIII para Museo de Religiosidad Popular de la región de Liébana. La arquitectura popular convive con las casas modernas dedicadas a la atención de caminantes, turistas y peregrinos antes de intentar un ascenso a las alturas de las rocosas cumbres europeas.
Pido, lugar famoso por sus quesos artesanos, al igual que el picón de Tresviso o el ahumado de Aliva. Una pista conduce directamente hasta Pandetrave, sin necesidad de llegar hasta las instalaciones turísticas de Fuente De.
Fuente De (Fuente De Heva) está a 1476 metros de altitud, rodeado de una muralla aún más alta de rocas cortadas y lugar perfectamente equipado , con el Parador de Turismo Río Deva y el Hotel y Camping. El teleférico permite ascender hasta el Mirador del Cable a 1847 metros y facilita hacer las más impresionantes rutas montañeras por los Picos de Europa, visitando el valle de Aliva.
La senda Remoña:
Desde las instalaciones del telesilla y la cafetería de Fuente De se inicia, en dirección sur, una pista de 11,5 Kilómetros , suave de andar, entre bosques, con respeto a los posibles animales salvajes que puedan estar cercanos, en la primera mitad del ascenso, que nos conduce, con la mirada en el Coriscao por un lado y en Remoña, con su forma de moño que le proporciona el nombre, por otro, hasta la cima del Puerto de Pandetrave, ya en la actual provincia de León.
Es el inicio de la Ruta Vadiniense-Picos de Europa en un tramo de gran atractivo por la presencia de los Picos de Europa y la senda es como un largo balcón o mirador de las montañas más bellas de la cordillera Cantábrica, que no se olvidará por el colorido gris de las rocas, el blanco de la nieve, los verdes de los bosques de hayas y robles y el amarillo de las escobas y piornos florecidos.
La flecha amarilla conduce al caminante, pasando el cruce 11 de la Perdición a los 2 kilómetros , la curva del Ultreia y Suseia, a los 5, el cruce de Remoña a los 7,7 y llegando a Pandetrave a los 11,5 kilómetros del inicio. La altura final es de 1562 metros.

Fuente:Rutavanidiense.





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Los vadinienses:

Los vadinienses:
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Camino de San Salvador:

Camino de San Salvador:
Una antigua canción atribuida a los peregrinos franceses decía que “Quién va a Santiago y no va al Salvador, visita al criado y deja al Señor”. Por todos es sabido que el Camino de Santiago ha jugado un importante papel en la construcción cultural de Europa, y dentro de éste, el Camino Francés es la vía de peregrinación a Compostela más conocida y transitada de cuantas existen en la Península Ibérica. De entre todas las rutas secundarias de peregrinación una de ellas es el Camino de San Salvador que discurre por el municipio de Villamanín antes de entrar en tierras asturianas.
Es un recorrido histórico, cultural y religioso que se abre paso entre paisajes espectaculares con un íntimo contacto con la naturaleza. A pesar de que el Camino Francés tuvo siempre más importancia que el resto, las peregrinaciones a Oviedo protagonizaron gran parte de la devoción jacobea medieval, instaurándose desde el principio un camino, que partiendo de León, permitía a los peregrinos visitar las valiosas reliquias que se custodiaban en la Cámara Santa de la catedral ovetense y que fueron objeto de devoción desde la Alta Edad Media. De esta manera, San Salvador de Oviedo se convierte en el segundo centro de peregrinación medieval más importante, y la ruta por el Puerto de Pajares una alternativa al Camino Francés. Partiendo de la capital del antiguo Reino de León, la ruta camina paralela al río Bernesga buscando su nacimiento, y entra en el municipio de Villamanín por el pueblo de Poladura de la Tercia, uno de los más antiguos del Valle de Arbás.
El camino deja atrás el pueblo e inicia el ascenso al Collado El Coito, hasta llegar al Alto de Los Romeros donde se encuentra la Cruz del Salvador. Pasada ésta, la ruta sigue ascendiendo hasta alcanzar el Canto de la Tusa, que con sus 1.570 metros es el punto más alto del Camino de San Salvador. Continua hacia Arbás por la Sierra del Cuchillo, desde donde se puede disfrutar de unas increíbles vistas de toda la cordillera, así como de Arbás del Puerto y de su magnífica colegiata.
Fuente:Hosteltur.

Camino de San Salvador:
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El templo de las Estrellas en Europa:

El Templo de las Estrellas en Europa:
Todo empezó con el descubrimiento de sepulcro del Apóstol Santiago en el primer tercio del siglo IX. Esto impulsó a muchos cristianos a peregrinar hasta Compostela. Para ello era necesaria la construcción de una iglesia que permitiera, por un lado guardar la sagrada tumba del santo, por otro custodiar y honrar sus reliquias y la de sus discípulos Teodoro y Atanasio, y por último acoger una gran cantidad de peregrinos llegados de los reinos peninsulares y del resto de Europa. Sus Artífices pretendían convertir Compostela en un lugar de referencia en lo religioso y en lo artístico, como Roma o Jerusalén. Fueron los comienzos de una historia fascinante, una fabulosa epopeya llevada a cabo durante siglos, por miles de personas unidas por la devoción a la figura del Apóstol Santiago, en un apartado rincón del Finisterre. Le llamaban Compostela: el campo de las estrellas. La Catedral de Santiago es el resultado de numerosos cambios, proyectos, obras, remodelaciones, en fin, una dilatada y apasionante creación arquitectónica y artística desarrollada a través de los siglos y de la que hoy podemos disfrutar. Aunque desde la Edad Media, Jerusalén, Roma y Santiago, han sido los tres grandes centros de peregrinación, la ruta jacobea o camino de santiago, es la única que aun se realiza de la misma forma que entonces: a pie y con el zurrón al hombro. Hacia tiempo que la noticia del descubrimiento del sepulcro de Santiago había llegado a Francia. Eran tiempos oscuros y peligrosos. El terror se desató al conocerse que el ejército sarraceno había arrasado Compostela. Almanzor había destruido su Basílica y demás iglesias y monasterios. El obispo Diego Peláez decidió construir una nueva Iglesia que reemplazase a la basílica prerrománica. Sobrevolamos la ciudad de Santiago, desde el aire podemos contemplar la catedral y cerca de ella la iglesia de San Félix de Solovio. Y es en este lugar donde las crónicas cuentan que un ermitaño llamado Pelayo, observó unas luces que brillaban sobre la antigua ciudadela romana. Ante tales noticias, el obispo acude al lugar y entre la maleza, descubre la entrada de un pequeño sepulcro. Sobre el sepulcro se construyó una iglesia para venerar las reliquias del Apóstol. Las obras concluyen en el 830 y el Obispo Teodomiro consagra la primera Iglesia de Santiago. La nueva basílica se consagra en el año 899. En el año 1101, y ya en Santiago, tras ser nombrado obispo por el Papa Pascual II, Diego Gelmírez se aprestó a poner en marcha sus proyectos. El primero debía ser la conclusión de la catedral. Era evidente que si quería conseguir que la Iglesia de Santiago llegara a ser esa gran sede apostólica, debía de estar a la vanguardia del arte. Para ello patrocinó continuos intercambios entre los obradores compostelanos y los más avanzados de la época. El camino de Santiago se había convertido definitivamente, en un torrente de intercambio cultural y artístico, entre Galicia y el resto de Europa. Diego Gelmírez había cumplido todos sus objetivos: la construcción de la catedral iba por buen camino y era un referente del arte románico europeo. El 21 de abril de 1211, el arzobispo Pedro Muñiz en presencia del rey Alfonso IX, consagró la catedral románica de Santiago. La visita de Juan Pablo II y después la de Benedicto XVI en el año santo compostelano de 2010, rodeados de una ferviente multitud de peregrinos venidos de todas partes del mundo, demuestran la magnífica vitalidad que hoy muestra el culto Jacobeo. Pero a pesar de todos los cambios, la obra de Peláez y Gelmírez, de los maestros Bernardo, Esteban, Mateo y tantos otros sigue inalterable y reconocible. En los espacios de sus naves, columnas, tribunas, capillas y pórticos se conserva el espíritu de todos aquellos que contribuyeron a edificarla.



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Navega el Camino:

Navega el Camino:
La ruta jacobea por mar —en su vertiente a lo largo del Mar Cantábrico— ha sido recuperada a raíz del acuerdo entre la Diócesis de Compostela y la asociación de puertos deportivos del Cantábrico ‘North Marinas’, que ha puesto en marcha el proyecto Navega el Camino. Como consecuencia de ello la Diócesis de Compostela concede la acreditación de ‘la Compostela’ a aquellos peregrinos que realicen al menos 150 millas náuticas (280 kilómetros) por mar con el espíritu de peregrinaje a la tumba del apóstol. El peregrinaje debe de realizarse en barco de vela.
El trayecto íntegro del peregrinaje por mar a Santiago de Compostela consiste en navegar desde el puerto de Hondarribia —en la frontera con Francia— hasta el puerto de Muros en A Coruña, para a continuación desplazarse por tierra hasta el Monte do Gouzo y realizar la última etapa a pié: entrar en Santiago de Compostela por el trayecto habitual de los Caminos Francés, Norte, Primitivo y Aragonés.
Es posible hacer el Camino de Santiago por mar con diversas combinaciones de la ruta jacobea, pues hay hasta diecisiete puertos y marinas del Mar Cantábrico en los que sellar La Compostela. Lo relevante es tocar al menos en dos de dichos puertos y sellar en su capitanía la acreditación, de modo que al llegar a Santiago de Compostela con la misma, se acredite la distancia mínima y esta sea reconocida por la oficina del peregrino de la Diócesis Compostelana.
Debido a las dificultades que conlleva un prolongado peregrinaje por mar en una de las zonas del mundo con más naufragios —la Costa da Morte y el cabo de Estaca de Bares— la opción más segura para poder planificar un peregrinaje por mar a Compostela es zarpar de un puerto del norte y desembarcar en un puerto de la comarca de la Mariña lucense para después realizar el resto del Camino a pié o en bicicleta hasta Santiago.
Para esta variedad exclusiva del Camino de Santiago, lo ideal es hacerla en 12 días entre la mar y tierra. Se zarpará del puerto de Zumaia (Guipúzcoa) o de Getxo (en el Abra de Bilbao) en una embarcación de 12 metros de eslora, con capacidad para 8 tripulantes más el capitán.
Se trata de una experiencia marinera en la que los peregrinos tripulan el barco a las órdenes de un capitán de gran experiencia, aprendiendo a navegar y a realizar todas las tareas propias de un tripulante de velero de crucero. Por ello se debe de realizar una preparación suficiente del grupo de peregrinos para que la travesía sea segura, grata y enriquecedora. La tarde anterior a zapar se hace un reconocimiento de la embarcación, se explican las medidas de seguridad, se estiban las mochilas y se hace el avituallamiento. Los peregrinos y el capitán se conocen, se reparten los sitios en las literas y las funciones para la travesía.
Las dos primeras noches se dormirá en el barco. Se trata de un viaje por mar, por lo cual no puede determinar por anticipado y con certeza las escalas a realizar entre el puerto de salida y el de llegada. La navegación se realiza en paralelo a la costa, por lo que se irán avistando las principales hitos costeros y explicando las historias del Camino náutico (como la de los vikingos y el Bispo Santo). El ritmo de la navegación, la climatología y el estado de la mar determinarán las opciones para realizar paradas para bañarse; en todo momento, los miembros de la tripulación estarán atentos a la posibilidad de avistar cetáceos (frecuentes en esas aguas).
Al final del tercer día se llegará a la Ria del Eo donde se atracará en el puerto de Ribadeo, localidad en la que se inicia la parte del trayecto a pie. En función del cansancio acumulado durante la travesía y la hora de arribada, uno de sus reclamos de Ribadeo es la playa de las Catedrales (declarada Monumento Natural y Reserva de la Biosfera); si no da tiempo a lo anterior se puede hacer un paseo hasta la curiosa Isla Pancha y su Faro.
El día 4 del peregrinaje recorreremos a pié la etapa Ribadeo – Lourenzá (28,4km). En el camino es importante hacer paradas en parajes como los Petroglifos As Fádegas o también conocidos como Las Pisadas del Encanto.
Con la llegada a Lourenzá y dependiendo de la hora de llegada, se pueden realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar como la Iglesia de Santa María, considerada un ensayo de la fachada del Obradoiro de Santiago de Compostela.
Al día siguiente el tramo recomendado es Lourenzá – Abadín (25,2km) durante este tramo del Camino, es importante hacer paradas en lugares como Mondoñedo, para admirar su grandiosa catedral declarada Monumento Nacional en 1902, así como la Cueva del Rei Cintolo, considerada la más grande de la comunidad gallega.
Con la llegada a Abadín y dependiendo de la hora de llegada, se pueden realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar como la Iglesia Parroquial de Santa María, y el Área recreativa de Gontán, un paraje maravilloso que cuenta con una playa fluvial en la que poder bañarse.
Encaramos el día 6 con la etapa Abadín – Vilalba (20,7km) es un tramo en que hay que detenerse para admirar lugares como las iglesias de Santa María de Carballido, que funcionaba como refugio de peregrinos incluso en el 1773.
Con la llegada a Vilalba, se pueden realizar visitas a distintos puntos de interés del lugar. Uno de ellos es el grandioso Torreón de los Andrade, que hoy en día funciona como Parador Nacional de Turismo.
El séptimo día nos depara una caminata de 18,6 km desde Vilalba a Baamonde. Hay varios puntos de interés del lugar como la Roza das Modias, uno de los túmulos más importantes del noroeste de la península y la Capilla de San Nicolás, ubicada en la parroquia de A Torre.
Con la llegada a Baamonde, destaca la visita al castaño milenario dentro del cual se encuentra un altar con la figura de la Virgen del Rosario.
Al día siguiente, recorreremos Baamonde – Sobrado (41,2km). Comenzamos la caminata con destino a Sobrado dos Monxes, lugar en el que se encuentra el reconocido Monasterio de Santa María. Otro de los puntos destacados en los que parar y relajarse es la Lagoa de Sobrado, también llamada “Laguna de Desván”, que pertenece a la Red Natura 2000.
El noveno día nos llevará a la localidad desde Sobrado a Arzúa (21,4km). Para entrar en la población arzuana hay que cruzar el Puente de Ribadiso, con un marcado estilo gótico, en el que merece la pena detenerse y observar las vistas del Río Iso.
Arzúa- O’Pedrouzo (19,3km). De camino a Pedrouzo, lo lugares que no debemos perdernos son la Iglesia de San Pedro de Lema, el Molino de Pontedapedra y la conocida Fuente de Santa Irene, llamada por los peregrinos “Fuente de la Eterna Juventud”.
Ya encaramos la última etapa del Camino, O Pedrouzo – Santiago de Compostela (19,4km), conoceremos lugares como la Ermita de la Magdalena, la Escuela de Santiso que antiguamente tenía uso de patronato de los emigrantes de La Habana y Montevideo, y la Iglesia de San Miguel de Pereira y su casa rectoral y su cruceiro. Finalmente alcanzamos la ansiada Santiago de Compostela.
El último día disfruta de Santiago visitando su Catedral, el Parque de la Alameda o el Museo do Pobo Galego o recogiendo la Compostela.
Se realizará para grupos mínimos de 4 personas. y los alojamientos de la parte a pie son albergues, pensiones, y hostales. Incluye traslados de mochilas en caso de querer que se realice este servicio.

¿Cómo puedo hacerlo?
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Camín Real de la Mesa: Torrestío - Puerto - San Lorenzo

Camín Real de la Mesa:
Torrestío -Puerto -San Lorenzo

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Caminos del Norte:

Caminos del Norte:
El Camino es sobre todo la libertad:
Una opción personal,
Una búsqueda intransferible e íntima anclada en variadas motivaciones, desde las ansias de aventura a la curiosidad,desde el afán de conocimiento al disfrute de la naturaleza, desde la meditación en silencio a las ganas de compartir trayecto con gente diversa…
Nace un nuevo portal que no es una simple guía, sino un completo y exhaustivo viaje a los orígenes. Para que Asturias se ponga, en todos los sentidos, en camino. Una Web de La Nueva España.

Caminos del Norte
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NT: Para próximas consultas encontrarás este enlace en la pestaña derecha de este blog.



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7ª Etapa:Camino de Invierno.


Rodeiro - A Laxe (Lalín) (26.8 km)
Esta última etapa del Camino de Invierno, que discurre por las tierras del Condado del Deza, nos unirá con el Camino Sanabrés o Mozárabe, en el lugar de A Laxe, municipio de Lalín. Desde este punto, nos quedan sobre 45 kms para llegar hasta la catedral de Santiago.Es una etapa que presenta escasa dificultad, pues el camino, desde la capital de Rodeiro, es prácticamente llano, siguiendo o cortando alternativamente el cauce del río Arnego. Cuando deja la cuenca fluvial, desde el Puente de Pedroso, y se adentra en las tierras de Lalín, inicia una ligera subida, por los lugares de Coto de Anta y Coto de Mamuela. Desde aquí, podemos decir que la ruta desciende suavemente hacia la villa de Lalín. En todo el trayecto, hasta que llegamos a la capital del Deza, no encontramos ningún tipo de servicio.
Tramos:
Rodeiro- Penerbosa ( 5 kms)
Salimos de Rodeiro siguiendo la carretera C-533 en dirección a Lalín, pasando por A Ponte do Hospital sobre el río Arnego. Denominación que hace referencia a un Hospital de Peregrinos, que se levantaba anejo al mismo y donde se albergaban tanto los peregrinos que procedían del Camino de Invierno, como los que llegaban del monasterio de Oseira, procendentes de la Ruta Sanabresa. Los últimos vestigios de dicho hospital se perdieron con el ensanche de la carretera C-533.

A escasos metros, dejamos la C-533, para coger a la derecha, donde hay un mojón, por un camino que nicialmente es asfaltado y luego de tierra, encontrándonos con el río Arnego. El pequeño trecho que seguimos paralelamente a su cauce entre una frondosa vegetación es de una gran belleza. Pasamos por el lugar de Tosta Gavieiras, volviendo a cruzar el río Arnego por el puente de Areal y luego el de Amorín.
Nos desviamos del río Arnego, ascendiendo ligeramente para llegar a Penerbosa, un pequeño núcleo rural donde su principal riqueza, el ganado vacuno, es frecuente encontrar entre la abundante pradería y en el propio camino.

Penerbosa- Eirexe ( 5 kms)
Salimos ascendiendo, por pista asfaltada, hasta A Puza y desde aquí, por la izquierda, discurre un camino de tierra hasta A Penela, donde una vez más cruzaremos el río Arnego por el puente que lleva su mismo nombre, y por el margen derecho del río hasta la aldea donde se levantan casas de cantería de granito. Se abandona este lugar por pista asfaltada, para pasar por el Monte da Penela, lugar de muchas mámoas, es decir, enterramientos funerarios. Luego se sigue por camino de tierra hasta el lugar da Eirexe de Pedroso, con su iglesia románica y parroquial de “San Xiao”, del siglo XII, y con un “cruceiro” en su atrio. En el exterior, se halla una fuente de piedra con abundante agua del monte de A Costa.

Eirexe- Ponte Pedroso (1,8 kms)
Seguimos por carretera asfaltada, pasando por el núcleo de Laxas, cuya toponimia apunta a que estamos en un lugar con abundante piedra, y por supuesto, de buenos canteros. Desde aquí, por la izquierda, nos dirijimos al Puente Medieval de Pedroso, entrando por el núcelo de “A Ponte”, aldea famosa tanto por su caza como por sus truchas. Al lugar también se le conoce con el nombre de “Mesón”, donde el peregrino o comerciante se podía hospedar. Aún se conservan casas con ventanas en sus plantas bajas, provistas de “antipeitos” (alféizar) que servían de mostrador para atender a los viajeros.

Ponte Pedroso- Palmaz ( 7,1 kms)
Al otro lado del puente sobre el río Arnego, encontramos una carretera que cruzaremos, para coger a la derecha, adentrándonos en el Val do Boi. Luego, por la izquierda, ascenderemos hasta llegar al Coto da Anta, límite con el municipio de Lalín. El lugar aparece señalizado con un mojón de granito y de mayor proporción que los habituales, con la inscripción de Camino de Invierno.

Es éste, un paraje de Pedroso, de monte bajo y con amplias vistas donde abunda la caza. Al final del ascenso tenemos el lugar conocido por Coto da Mamuela, un campo de mámoas o lugar de enterramiento de épocas primitivas. Las amplias vistas nos permiten ver, a la derecha el monte Farelo marcando el límite del antiguo Condado de Deza y hacia atrás, el monte de O Faro, ambos coronados con los modernos aerogeneradores.

El camino se encuentra con un cruce que va de Alperiz a Maceira, seguiremos el de la izquierda y a unos 50 metros, cogemos otro, más amplio que baja, encontrando el riachuelo de o Rego de Ribadeiro. Llegados a un robledal encontramos un antiguo camino que nos lleva a Pardesoa, pero, cogemos el camino más ancho hasta el cruce con la pista asfaltada que va de Pardesoa y Os Porcallos. Seguimos bajando por camino de tierra hasta encontrar el riachuelo Rego do Barranco, encontrando un camino enmarcado por muros de piedra, quedando a la izquierda un soto de viejos castaños. El camino llega a un cruce, siguiendo el que va al frente, para llegar a Palmaz, donde se pueden ver algunos hórreos.


Palmaz- Lalín ( 3,3 kms)
Se cruza el núcleo de Palmaz surcado de varios caminos, para salir de las últimas casas en un pronunciado ascenso hasta encontrarnos con la carretera que va de Lalín a Monforte de Lemos. Cruzamos la carretera y seguimos de frente por un camino que lleva hacia Lagazós. Cerca del cruce queda el viejo campo de la fiesta de Lalín de Arriba, cubierto de robles. Seguiremos un desvío a la derecha, antes de llegar a Lagazós e iniciamos una bajada hacia la iglesia monacal. Antes, encontramos una plaza con una fuente en piedra de cantería, un cruceiro del siglo XVII y un gran portalón que abre en el muro de la Casa de Moure. Alrededor del monasterio, del que sólo queda la iglesia, se fue configurando el poblado de Lalín, constituyendo en la actualidad el casco viejo.

Seguimos por una calle hacia arriba, para adentrarnos en el nuevo Lalín, desembocando en la llamada calle de A Calzada, que, bajando, unía la iglesia monacal con la Torre medieval de los Deza, hoy desaparecida y convertido el lugar en el parque del aviador Loriga. Hasta mediados del siglo XIX conservaba el empedrado y enmarcado de muros.

Se llega hasta la nueva iglesia parroquial, construida en el siglo XX, sustituyendo a la capilla de los Remedios, allí emplazada. Alcanzamos un cruce de este camino con la antigua carretera de Santiago a Orense, donde podemos leer en una placa sobre el suelo “kilómetro 0 de Galica”. Una clara alusión a que la villa es el centro geográfico gallego. Continuamos por la calle Colón, encontrándonos con una escultura de “o porco”, que simboliza una de las fiestas gastronómicas de más renombre en Lalín y de toda Galica, la “Feira do Cocido”.

Desembocamos en otro cruce y seguimos de frente, encontrando un parque con un monumento al aviador Joaquín Loriga, en homenaje a este lalinense por sus hazañas en las Guerras de África y héroe del “Raid” Madrid-Manila, en 1926. Continuamos al frente, bajando por la antigua calzada hacia la Casa Consistorial, para desembocar en el denominado Paseo Fluvial de Pontiñas.


Lalín- Albergue de A Laxe (4,6 kms)
Salimos de Lalín por la zona conocida por O Regueiriño, en alusión al regato Pontiñas, que surca el paseo del mismo nombre y que seguiremos. Se accede pasando, bajo un túnel, la circunvalación de Lalín. A lo largo del mismo podemos ver varios restaurados molinos y puentes de madera sobre otros regatos que confluyen con el de Pontiñas. A la izquierda quedan carballeiras, como la de “Crespa” con centenares robles y castaños y con una enorme mesa, labrada en piedra y rodeada de bancos del mismo material. Un lugar placentero para descansar las fatigas del camino. Al final de este tramo vemos la depuradora municipal y un lago artificial. Desde aquí salimos, ascendiendo, hacia la carretera 525 de Ourense a Lalín, para cruzarla y seguir al otro lado por camino, hoy carretera local asfaltada y que discurre paralela a la nacional 525, desembocando en el polígono industrial “Lalín 2000”. Seguimos por su calle principal, que discurre, ligeramente, más elevada que la nacional 525 y paralelamente a ésta. Al final encontramos el edificio de Expo Deza y la autopista AP-53, que seguiremos paralelamente, por la vía de servicio. Sobre unos 100 metros, cruzamos la autopista, bajo un túnel, para desembocar en el albergue de peregrinos de A Laxe, lugar donde confuye con el camino Sanabrés y por el que continuaremos hasta Santiago, final de nuestra meta.

Qué ver:
El Puente medieval de Pedroso: consta de un sólo arco ojival o de medio punto que se eleva en su parte central describiendo dos tramos: en uno el camino asciende sobre él y en el otro se desciende. Iglesia monacal de Lalín de Arriba: Formó parte de un monasterio dúplice de monjas benitas, fundado por la hija de los Condes de Deza, Adosinda Gudesteiz, en el siglo X. De su origen románico conserva el ábside semicircular con canecillos, portadas, ventanales y campanario. Sobre el ábside, una placa colocada en el año 2007, con la inscripción “Camino de Invierno”. Museo Municipal “Ramón Mª Aller”: Situado en la casa nativa de este ilustre lalinense, donde tenía un observatorio astronómico. El museo también alberga pinturas de otro ilustre lalinense, Xosé Otero Abeledo “Laxeiro”. Pazo de los Gil Taboada: Los Gil Taboada fueron destacados hidalgos y arzobispos. Destaca la solana del pazo, en cantería, donde se puede ver el escudo de esta familia. ExpoDeza. Centro Comarcal del Deza: donde se puede encontrar información de la comarca.

Fuente:Camino de Invierno.
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6ª Etapa:Camino de Invierno.


Chantada - Rodeiro (25,7 km)

La etapa que tenemos que afrontar presenta alguna dificultad por el esfuerzo que debemos realizar para subir hasta la cumbre del Monte Faro, Lugar de Importancia Comunitara, que rebasa los 1.100 metros de altitud. Los primeros 8 kms, hasta el núcleo de Penasillás, suponen un ascenso suave, haciéndose más duro en los últimos 4,6 kms, que distan de la cumbre. Sin embargo, ha merecido la pena llegar hasta el alto, a pie de la ermita de Nuestra Señora de O Faro y sentir como ésta, a modo de un faro, parece señalarnos que el camino hacia Santiago está ya muy cerca. Además, desde este punto geográfico que separa las provincias de Lugo y Pontevedra, contemplaremos una de las más hermosas vistas, que se extiende hasta las cumbres lejanas de las cuatro provincias gallegas, formadas por el macizo del Courel, los Ancares, Peña Trevinca, Cabeza de Manzaneda, monte Farelo que cuando aparecen nevadas, cerrando al fondo la amplia planicie, semejan una corona.

A lo largo de esta etapa por tierras de Chantada destacan los sencillos “petos de ánimas” o “cruceiros” que situados, como es habitual en las encrucijadas, aparecen santificando los lugares y para rememorar al caminante que se acuerde y ofrezca una limosna por sus difuntos.

Desde la ermita hasta Rodeiro, el camino es un continuo descenso, siendo más brusco los primeros 5 kms, hasta que cruzamos el puente sobre el corredor rápido, el CG-2.1, pero de una gran belleza por las bonitas vistas que vamos contemplando.

Conviene destacar que entre los 12,3 kms que hay desde Penasillás hasta Camba, no encontramos ninguna población.



Tramos:
Chantada-Centulle (1,6 Kms)
Salimos de Chantada desde la Plaza de Santa Ana, subimos por la calle Uxío Novoneyra, dejando a la izquierda el Instituto Lamas das Quendas y a la derecha el Colegio Xoan de Requeixo, siguiendo la carretera LU-P-180. Enseguida nos desviamos a la izquierda, dejando atrás el núcleo chantadino. En este punto encontramos, además de una fuente donde poder refrescarnos, un “Peto de Ánimas”. Estos, eran habituales encontrarlos en los cruces de caminos, para que el caminante pudiera ofrecer una limosna por sus difuntos, al tiempo que rezaba para tener un “buen camino”.
Centulle - Casasoa (1, 3 kms)
Por Centulle, entramos en la parroquia de San Xurxo de Asma. Este pequeño núcleo que se extiende a lo largo de la carretera cuenta con numerosos hórreos.
En un suave pero continuo ascenso, salimos de este lugar, dejando su iglesia con un magnífico “cruceiro” que se levanta delante del mismo templo. Llegamos a Casasoa, y a su salida destaca una antigua casa escuela restaurada y convertida en local social. Delante una pequeña plaza donde se levanta otro “cruceiro”, señalando el cruce con la antigua carretera que comunica Ourense con Lalín.

Casasoa- Boán (1,6 kms)
Al salir de Casasoa, el amino cruzaba la carretera de Ourense a Lalín y continuaba de frente por carretera. Con el fin de evitar el excesivo asfalto, se ha optado por otra alternativa; esta es, cruzar la carretera de Ourense – Lalín, la LU-213, para seguir sobre ella unos 100 metros y desviarnos a la izquierda por camino de tierra, el área de servicio del corredor rápido de Chantada – Lalín, el CG-2.1.

El camino desemboca en la carretera, LU- P- 1002, que cruzaremos para coger de nuevo el camino del área de servicio que discurre paralelo al corredor rápido, desembocando en el lugar de Boán, donde destacan los frondosos robles y castaños, junto a una bonita casa rural.

Boán- Lucenza ( 0,8 kms)
Seguimos ascendiendo levemente, encontrándonos con otra carretera, pero nosotros seguiremos de frente hacia el lugar de Lucenza, que ya divisamos al frente.

Cruzamos el pequeño núcleo y, en medio del mismo, nos desviamos a la derecha por un pequeño atajo, que conduce de nuevo a la carretera.


Lucenza – Penasillás (2,7 kms)
Seguimos la carretera unos 100 metros para coger a la izquierda por pista amplia de tierra y piedra que, de nuevo nos lleva a la carretera. Desde aquí superpuestos a la misma seguiremos subiendo suavemente hacia Penasillás. En medio, a 1 km de Lucenza, queda Vilaseco, que ya se nos ofrece a la vista.

Seguimos subiendo suavemente y, llegando al alto, contemplamos el pintoresco núcleo de Penasillás, que se nos presenta a unos escasos 300 metros, cuesta abajo, sobresaliendo su capilla. Es obligada la parada en el centro de la plaza, donde se ubica la capilla y un peto de ánimas de proporciones mayores que los otros dos anteriores que pudimos ver a lo largo del camino por tierras chantadinas.


Saliendo de la plaza, hay otro peto de ánimas, más antiguo, que aparece incrustado en la pared del cierre de una vivienda. Ambos petos parecen anunciarnos que nos encomendemos a todas las ánimas, para que podamos afrontar el duro camino que se nos presenta hasta llegar a la cumbre del monte Faro.

Aquí, también se puede ver un pozo y horno comunal, recientemente restaurados. El lugar cuenta con casa de turismo rural.


Penasillás-Ermita de Nuestra Señora de O Faro (4,6 Kms)
Salimos de Penasillás y tras cruzar la carretera. La LU-202, seguimos de frente y cogemos un camino empedrado con una gran pendiente. El camino, seguirá subiendo a través de anchas pistas forestales, por las que se ha optado, tras haberse perdido el camino antiguo, con la repoblación forestal. Una ruta que actualmente utilizan los devotos de Nuestra Señora del Faro, cada 8 de septiembre, para llegar hasta la ermita que guarda su imagen.

A 2, 5 kms, llegamos a la carretera, donde se levanta un monolito en piedra, donde hay escrito un poema al monte Faro, por el poeta chantadito, Pablo Rubén Eyré, realizado en 1976. El lugar se conoce por Chao de Seixas. Desde aquí se sigue la carretera en un continuo ascenso que nos conducirá hasta la ermita de Nuestra Señora de O Faro.

Para acceder a la capilla, dejaremos la carretera y cogeremos a la izquierda el camino de hierba enmarcado por cruces de granito, que conforman un vía crucis. Este recorrido, de unos 300 metros, se le conoce por “Camino de la Virgen”, que muchos devotos utilizan subiendo de rodillas. El origen de esta gran devoción que se profesa a la Virgen de O Faro, se supone que fue simultánea a la cristianización de la zona, en el siglo VI.

El esfuerzo que hemos realizado para llegar a esta altitud que sobrepasa los 1.100 metros, queda compensado al contemplar una de las vistas más impresionantes que hay en Galicia, que abarca paisajes de las cuatro provincias gallegas, si bien no está habitado.

Ermita de Nuestra Señora de O Faro- Camba (7,7 Kms)
Retomaremos nuestro camino, bien saliendo de la ermita y cogiendo la carretera que baja hacia la derecha, encontrándonos un mojón que marca el punto kilométrico 81,2; o bien, bajando por “el camino de la Virgen” hasta la carretera asfaltada, para subir unos 100 ms y encontrarnos el mojón que marca el km 81,2.

Desde aquí se continúa por la carretera de la derecha, que en descenso sigue la línea de los aerogeneradores, limitándonos estos por la izquierda. A lo largo de la continua y fuerte bajada podemos contemplar unas excelentes vistas.

Tras recorrer unos 5 kms, llegamos al puente, que cruza el corredor rápido que cruzaremos para seguir de frente, la línea de los aerogeneradores, por una pista ancha de tierra. A unos 500 metros, a nuestra izquierda, encontramos un mojón de altas proporciones indicándonos el Camino de Invierno por Rodeiro.

Desde este punto, se inicia un suave descenso hacia el Pazo de Camba, por un camino de tierra, flanqueado de robles, desembocando en la carretera que seguiremos durante un pequeño tramo, para llegar a la Casa de Camba que vamos viendo al frente.

El bello conjunto del Pazo e Iglesia, con una fuente anexa, sugieren un descanso para poder contemplarlos detenidamente.



El Pazo, es conocido por Casa Fuerte de Camba o de los Churruchaos, ya que también perteneció a esta noble familia.

Camba – Río (1,4 kms)
Dejamos Camba para seguir por el valle de la Ermida donde, a pocos metros, hay un marco jurisdiccional de la Casa de Camba con sus armas.

Pronto llegamos a Río, una vez cruzada la carretera de Rodeiro a Antas de Ulla. Seguimos por un tramo con abundante vegetación autóctona de robles, castaños y salgueiros.

En el pequeño núcleo de Río podemos hacer una parada refrescándonos en su fuente y visitando los “pendellos” (alpendres) bajos los cuales se celebraron importates feriales.


Río- Rodeiro (4kms)
Seguimos hacia Mouriz, prácticamente llaneando, por un estrecho y pedregoso camino para continuar por la carretera que va de Río a Mouriz. El lugar cuenta con una fuente de piedra donde podemos refrescar y saciar nuestra sed.

Enseguida llegamos a Rodeiro, encontrándonos con la Casa Consistorial, que fue levantada sobre las ruinas de una Fortaleza.

Delante del edificio, se levanta una bonita fuente de piedra labrada con 4 caños.

Rodeiro cuenta con la iglesia parroquial de San Vicente, de origen románico, conservando algún elemento. También se puede visitar su Museo Municipal y, en los meses de caza se recomienda disfrutar de la gastronomía relacionada con la misma.
Qué ver:
Ermita de Ntra. Sra. de O Faro:La capilla fue construida en la segunda mitad del siglo XVII, tras haberse derrumbado la construcción de origen medieval, y reformada posteriormente, en 1726. En el siglo XIX sufriría una nueva reforma. En su interior hay una imagen de la Virgen Vieja o Madre y en la iglesia de la parroquia de Santiago de Requeixo, está la Virgen de Octava o la Hija.

El juglar de estos lugares, Xoan de Requeixo, dedicó sus cinco cantigas de amigo a Nuestra Señora de O Faro.

Casa Fuerte de Camba e iglesia: El Pazo, es conocido por Casa Fuerte de Camba o de los Churruchaos, ya que también perteneció a esta noble familia. En el año 832 se documenta que el rey Alfonso II “el Casto” concedió a San Salvador de Oviedo varias iglesias de esta comarca a efectos de pagar el censo eclesiástico, pero continuando bajo la autoridad del obispo de Lugo. Esta casa fortaleza cuenta con una torre e iglesia, hoy parroquia que data del siglo XII, pero sucesivas reformas conllevaron que se perdieran muchos de sus elementos románicos, como su portada que se transformó en barroca.

La Casa- Fortaleza:
Según se documenta, sirvió de cobijo para los peregrinos antes de seguir su camino.

Casa Consitorial- Fortaleza de Rodeiro. Fue levantada sobre las ruinas de una Fortaleza. El recinto estaba amurallado y contaba con dos torres: una la de Homenaje, ligada a la Casa de Camba, y la otra del Arzobispo de Santiago. Estaba rodeada de un foso que el río Rodeiro configuraba a su alrededor.

Fuente: Camino de Invierno.

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