Mostrando entradas con la etiqueta Poemario de Andadura. Mostrar todas las entradas
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Y mientras el tiempo pasa:
Y mientras el tiempo pasa:
Y mientras el tiempo pasa:
Quiero quedarme con ese instante, al despertar, cada mañana,
Cuando los ojos se abren perezosos y la luz alumbra la conciencia,
Cuando el cuerpo abandona el reposo y los sentidos se alertan,
Cuando los sueños y las sombras se retiran para reponer fuerzas
Y cuando la vida se pone su traje de faena y aporrea mi puerta.
Y mientras el tiempo pasa,
Quiero aprovechar desde ese primer instante la mano que me tiendes
Y el abrazo con el que la vida desde siempre me agasaja tan temprano,
Y esos madrugadores besos con los que alimenta mi hambre de afecto.
Y mientras el tiempo pasa,
Quiero elevar mi cara y ver con que expresión cubre el cielo su rostro,
Si con mirada azulada, cálida, o con gesto fruncido, malhumorado.
Quiero oír esos bostezos que alejan las voces que arrullan la noche
Y quiero sentir cómo mi cuerpo despliega sus alas y emprende el vuelo.
Y mientras el tiempo pasa,
Camino por ese sendero, hacia mi último destino, entre paisajes de torres altas,
Pueblos de adoquinados suelos y calles y plazas adormecidas por el silencio,
Entre campos labrados por hombres a los que nunca conoceré por el nombre
Y por parajes de tierra añeja, tierra que solo labra el viento cuando asola y brama,
Entre montañas cuyas cimas alcanzan altitudes en donde solo los dioses descansan,
Y por valles de desigual belleza coloreados por las manos inocentes de la naturaleza,
Y por las riberas de ríos cuyo canto serenan espíritus alterados por ruidos incivilizados,
Cerca de mares que mansos o inquietos me inducen, al verlos, a recuperar mis sueños.
Caminos de la vida, caminos del día a día, de ida y vuelta, de vía única, con mayúsculas.
Y mientras el tiempo pasa,
Despierto y camino.
Camino y VIVO, camino y me muevo, camino y pienso y, gracias, camino y siento.
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Mi Camino:
Camino mientras transito y mientras camino vivo.
Y vivo porque el camino es la sangre del peregrino.
Del peregrino que recorre sin descanso sus caminos.
Caminos que solo existen mientras tú te sientas vivo.
No quiero oír los acordes que acompañan el principio.
Ni quiero sentir el cosquilleo de quién da su primer paso.
No quiero torres ni campanas que delaten mi destino.
Ni plazas concurridas que acojan ni mi tristeza ni mi llanto.
Solo quiero caminos que permanezcan siempre en tránsito,
que desafíen leyes que incrédulamente busquen el milagro
de ser infinitos en el espacio y eternos como el tiempo divino.
Caminos que fluyan desde los recovecos más insólitos del alma,
los que se abrigan con la desnudez de quien no esconde nada,
que serpenteen por parajes de colores más allá del blanco y negro,
el azul cegador que alimenta el primer verso de tu despertar,
o los verdes que engalanan esos valles de hipnotizador rostro,
o la estela que nos regala el sol cada vez que nos dice adiós.
Caminos que recuperen las voces que el tiempo ha enterrado,
y mi voz no se sienta sin pasado en mi deambular por la vida.
Voces de reyes, templarios, súbditos y peregrinos descalzos,
voces que esculpieron el aire de siglos de severo peregrinaje.
Caminos que me embriaguen al recorrerlos con sosegada mirada,
y con cada pisada se escuche el pulso acompasado de sus entrañas,
y que me guíen de madrugada y durante la noche que precede al alba.
Caminos que no nazcan ni mueran. El camino eterno del alma.
Mi Camino.
Mi Camino:

Camino mientras transito y mientras camino vivo.
Y vivo porque el camino es la sangre del peregrino.
Del peregrino que recorre sin descanso sus caminos.
Caminos que solo existen mientras tú te sientas vivo.
No quiero oír los acordes que acompañan el principio.
Ni quiero sentir el cosquilleo de quién da su primer paso.
No quiero torres ni campanas que delaten mi destino.
Ni plazas concurridas que acojan ni mi tristeza ni mi llanto.
Solo quiero caminos que permanezcan siempre en tránsito,
que desafíen leyes que incrédulamente busquen el milagro
de ser infinitos en el espacio y eternos como el tiempo divino.
Caminos que fluyan desde los recovecos más insólitos del alma,
los que se abrigan con la desnudez de quien no esconde nada,
que serpenteen por parajes de colores más allá del blanco y negro,
el azul cegador que alimenta el primer verso de tu despertar,
o los verdes que engalanan esos valles de hipnotizador rostro,
o la estela que nos regala el sol cada vez que nos dice adiós.
Caminos que recuperen las voces que el tiempo ha enterrado,
y mi voz no se sienta sin pasado en mi deambular por la vida.
Voces de reyes, templarios, súbditos y peregrinos descalzos,
voces que esculpieron el aire de siglos de severo peregrinaje.
Caminos que me embriaguen al recorrerlos con sosegada mirada,
y con cada pisada se escuche el pulso acompasado de sus entrañas,
y que me guíen de madrugada y durante la noche que precede al alba.
Caminos que no nazcan ni mueran. El camino eterno del alma.
Mi Camino.
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El Otro en Vídeo:
El Otro en Vídeo:
Releyendo alguna de las antiguas entradas, no me pude resistir a desempolvar este Microrrelato de Novechento. Me fascinó tanto que considero que no debe quedarse en el olvido.
Por ello tuve la osadía de integrarlo en un vídeo poniéndole mi voz.
Aunque bien siento degradarle con mi dicción,tono y timbre.
Releyendo alguna de las antiguas entradas, no me pude resistir a desempolvar este Microrrelato de Novechento. Me fascinó tanto que considero que no debe quedarse en el olvido.
Por ello tuve la osadía de integrarlo en un vídeo poniéndole mi voz.
Aunque bien siento degradarle con mi dicción,tono y timbre.
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Camino Primitivo. Llegada a Santiago enero 2018:
Una fina llovizna,
como si el Atlántico hiciera examen de conciencia.
Santiago es la capital secreta de España.
De día y de noche van hacia ella patrullas.
Por las calles deambulan los peregrinos, cansados ...
Junto a la catedral vi a una mujer
que se había reclinado en su mochila
y lloraba.
Llegada a Santiago:

Camino Primitivo. Llegada a Santiago enero 2018:
Una fina llovizna,
como si el Atlántico hiciera examen de conciencia.
Santiago es la capital secreta de España.
De día y de noche van hacia ella patrullas.
Por las calles deambulan los peregrinos, cansados ...
Junto a la catedral vi a una mujer
que se había reclinado en su mochila
y lloraba.
La peregrinación había acabado.
Adónde iba a ir ella ahora.
La catedral son solo piedras,
las piedras no conocen el movimiento.
Se aproxima la noche
y el invierno.
Adónde iba a ir ella ahora.
La catedral son solo piedras,
las piedras no conocen el movimiento.
Se aproxima la noche
y el invierno.
Adan Zagajewski. Princesa Asturias 2017.
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Pequeños encuentros:
Pequeños encuentros:
Esos pequeños encuentros con el Grupo Caminamos cada vez que inicias una andadura te empujan hacia la naturaleza al amanecer, te animan a olvidarte de todo, consiguiendo que el viento disipe cualquier pensamiento de duda que paralice tu caminar.
Te arropan con su aura mágica para continuar, para que el Camino sea ameno, para que poco a poco lo disfrutes, lo sientas, lo hagas tuyo, te enamore…
Esos pequeños encuentros que te envuelve año tras año propiciando un trazado de Camino incomparable.
Para que esos pequeños encuentros continúen, desde este blog el Grupo Caminamos te desea en esta Navidad Muchos y Buenos Caminos...
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Aniversario:
Bajo el aroma fresco de unas flores que cubren la losa que vela tu sepulcral morada,
Y mientras te vas despojando sin quererlo y en silencio de tus mundanales atuendos,
Te has despertado al oír el rumor sigiloso de quienes no querían perturbar tu sueño.
Al cerrar los ojos, entre rezos y silencios, hemos sentido tus manos y contemplado tu rostro
Y la impoluta y quieta mirada de quien transita incansable por celestiales senderos.
Pueblo pequeño, oasis de campos abiertos asolados por los bramidos de `persistentes vientos,
Refugio de historias acabadas que sestean cada tarde bajo la mirada inexpresiva de la nada,
Tu pueblo de nacimiento, de infancia y adolescencia, de miradas perdidas y sublimes deseos,
De corros de niñas que cantan y saltan y sueñan sin más partitura que la misma inocencia,
De seres que reposan agradecidos y consuelan fatigas en el ocaso sobre un poyo de piedra,
De casas que alumbraron vidas y hoy no son más que guardianas de silencios y reliquias.
Tu pueblo, el pueblo que llevamos dentro, el de los primeros sollozos y sonrisas,
El de la vida, el polvo y las cenizas.
Sobre un lecho de pétalos blancos anida una concha con tu nombre y tu epitafio.
VITORINA, CAMINAMOS.
Aniversario:
Aniversario:
Bajo el aroma fresco de unas flores que cubren la losa que vela tu sepulcral morada,
Y mientras te vas despojando sin quererlo y en silencio de tus mundanales atuendos,
Te has despertado al oír el rumor sigiloso de quienes no querían perturbar tu sueño.
Al cerrar los ojos, entre rezos y silencios, hemos sentido tus manos y contemplado tu rostro
Y la impoluta y quieta mirada de quien transita incansable por celestiales senderos.
Pueblo pequeño, oasis de campos abiertos asolados por los bramidos de `persistentes vientos,
Refugio de historias acabadas que sestean cada tarde bajo la mirada inexpresiva de la nada,
Tu pueblo de nacimiento, de infancia y adolescencia, de miradas perdidas y sublimes deseos,
De corros de niñas que cantan y saltan y sueñan sin más partitura que la misma inocencia,
De seres que reposan agradecidos y consuelan fatigas en el ocaso sobre un poyo de piedra,
De casas que alumbraron vidas y hoy no son más que guardianas de silencios y reliquias.
Tu pueblo, el pueblo que llevamos dentro, el de los primeros sollozos y sonrisas,
El de la vida, el polvo y las cenizas.
Sobre un lecho de pétalos blancos anida una concha con tu nombre y tu epitafio.
VITORINA, CAMINAMOS.
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Romance de Don Gaiferos de Mormaltán:
Nos habla de la dureza del Camino que quien peregrina debe afrontar y superar no sin gran esfuerzo y sacrificio, atravesando largas distancias a través de campos, trochas y veredas. El romance pertenece al ciclo carolingio (de origen germánico), cantado por juglares y más tarde por ciegos, durante muchos años, a las puertas de la basílica compostelana. Surgió de un hecho histórico, la muerte de Guillermo X, Duque de Aquitania un día de Viernes Santo de 1137, ante el altar del Apóstol en Santiago de Compostela. Efectivamente, Guillermo, Duque de Aquitania, a mediados del siglo XII, ya en su senectud, decidió peregrinar a la tumba del Apóstol, bajo el nombre caballeresco de Gaiferos de Mormaltán, probablemente por necesidad espiritual de limpiar algún sentimiento de culpa y dejar en paz su alma; falleció mientras se encontraba en la catedral, una vez concluida su peregrinación. Este hecho fue recogido e idealizado, muy en sintonía con el espíritu gallego, por algún trovador o juglar, que compuso uno de los más bellos romances de tema jacobeo en lengua gallega, el Romance de don Gaiferos de Mormaltán. Queda latente la identidad del juglar que habla con Don Gaiferos y le acompaña y ayuda en su camino, y que no sería otro que el mismo Apóstol Santiago.
¿I a onde vai aquel romeiro?, ¿meu romeiro, a onde irá?
Camiño de Compostela,
non sei se alí chegará.
Os pes leva cheos de sangue
e non pode máis andar,
malpocado, ¡probe vello!
non sei se alí chegará.
Ten longas e brancas barbas,
ollos de doce mirar,
ollos gazos, leonados,
verdes como auga do mar. ¿I a onde ides meu romeiro?, ¿onde queredes chegar?
Camiño de Compostela,
onde teño o meu fogar.
Compostela é miña terra
deixeina sete anos,hai
relucinte en sete soles
brilante como un altar. Cóllase a min meu velliño
imoss xuntos camiñar,
eu son trobeiro das trobas
da Virxe de Bonaval. I eu chámome don Gaiferos
Gaiferos de Mormaltán,
se agora non teño forzas
meu Santiago mas dará.
Chegaron a Compostela
e foron á Catedral. Ai, desta maneira falou
Gaiferos de Mormaltán:
Gracias meu señor Santiago
os vosos pés me tés xa,
si queres tirarme a vida
pódesma señor tirar,
porque morrerei contento
nesta santa Catedral.
E o vello das brancas barbas
caíu tendido no chan,
Pechou os seus ollos verdes, verdes como a auga do mar.
O bispo que esto ovíu
alí o mandou enterrar. E así morreu meus señores
Gaiferos de Mormaltán.
Iste é un dos moitos milagres
que Santiago Apostol fai.
Fuente:tradición jacobea.
¿Adonde va aquel romero? ¿mi romero a donde irá? camino de Compostela, no sé si allí llegará. Los pies lleva llenos de sangre
y no puede mas andar, desgraciado, ¡pobre viejo! no sé si allí llegará. Tiene larga y blancas barbas, ojos de dulce mirar,ojos azules, leonados, verdes como agua de mar .¿A donde vas mi romero?¿ a donde quieres llegar? camino de compostela
donde tengo mi hogar.
Compostela es mi tierra,la dejé siete años,ahí reluciendo siete soles brillante como un altar. Agarrese mi viejito vamos juntos a caminar, yo soy trobador de trobas de la virgen de Bonaval. Yo me llamo don Gafeiros Gafeiros de Mormaltan, ahora no tengo fuerzas mi Santiago me las dará. Llegaron a Compostela y fueron a la Catedral. Allí de esta manera habló gaiferos de Mormaltan: Gracias mi señor Santiago a vuestos pies me teneis ya, si me quieres quitar la vida me la puedes señor quitar, porque moriré contento en esta santa Catedral. Y el viejo de blancas barbas al suelo tendido vá, cerró sus ojos verdes, verdes como agua del mar. El obispo que esto vió allí lo mandó enterrar. y así murio mis señores Gaiferos de Mormaltan. Este es uno de los muchos milagros que Santiago Apostol hará
Compostela es mi tierra,la dejé siete años,ahí reluciendo siete soles brillante como un altar. Agarrese mi viejito vamos juntos a caminar, yo soy trobador de trobas de la virgen de Bonaval. Yo me llamo don Gafeiros Gafeiros de Mormaltan, ahora no tengo fuerzas mi Santiago me las dará. Llegaron a Compostela y fueron a la Catedral. Allí de esta manera habló gaiferos de Mormaltan: Gracias mi señor Santiago a vuestos pies me teneis ya, si me quieres quitar la vida me la puedes señor quitar, porque moriré contento en esta santa Catedral. Y el viejo de blancas barbas al suelo tendido vá, cerró sus ojos verdes, verdes como agua del mar. El obispo que esto vió allí lo mandó enterrar. y así murio mis señores Gaiferos de Mormaltan. Este es uno de los muchos milagros que Santiago Apostol hará
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En un instante:
En un instante partiste hacia el Camino de las estrellas.
Solo un instante proyectaron las nubes secuencias de tu peregrinar...
En un instante el viento nos susurró al oído el eco de tu voz,sonrisa y llanto.
Muchos instantes quedarán impregnados de ti en las piedras,tierra,flores y árboles del Camino...
Te recordaremos SIEMPRE Vito.
Solo un instante proyectaron las nubes secuencias de tu peregrinar...
En un instante el viento nos susurró al oído el eco de tu voz,sonrisa y llanto.
Muchos instantes quedarán impregnados de ti en las piedras,tierra,flores y árboles del Camino...
Te recordaremos SIEMPRE Vito.
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Desde tus pies a tus cabellos, el peregrino va ascendiendo ,
con sus pausas y sus arrestos,por escaleras forjadas desde las entrañas de un cuerpo que
late al son de las pisadas de millones de romeros que, doblegados por el peso, dejan sus huellas estampadas sobre el vello de tu piel de madre abnegada que soporta el
dolor sin quejas ni lágrimas.
Ascenso a O'Cebreiro:
Y trepo por tu abrupto
cuerpo a paso lento con la mirada queda en los floridos brezos,y en los valles de verdes reflejos que por doquier se alzan sin disimulo, vastos y coquetos.
y en los peregrinos que enfilan sus pasos y sus maltrechos
cuerpos, cabizbajos y obstinados,camino de la cima que
corona el esfuerzo y les abre las
puertas de los aires y aromas gallegos.
Sin rastro del manto blanco que cubrió tu letargo y alejó de
tu morada a propios y extraños,vistes traje corto,sin mangas ni abalorios,expuesto a la
mirada de quien se pasea sin estorbos.
Sin recelo por ser visitado, recién despertado, por aquellos
peregrinos , osados asturianos,del grupo caminamos , que perturbaron tu invernal sueño
semanas atrás sin ser invitados.
Y ese azul claro de cielo inmaculado es el que impregna esa
sonrisa a tu rostro desenfadado;
y es ese corazón de la madre naturaleza, que no distingue
las razas, las religiones ni las lenguas el que nos empuja desde todos los rincones del planeta a
sumergirnos por tus arterias y venas.
Y subimos, por ese
sendero que nos guía desde tus pies a tus cabellos, hacia ti, O'Cebreiro,apurando los
recovecos sobre tus muslos desnudos y sobre tu fastuoso torso al
descubierto.
Y alcanzamos tu cumbre , cercanos al cielo, extasiados al
contemplar la plenitud de tu cuerpo.
Qué pequeño me siento ante la infinita belleza que alcanzan
a ver mis ojos de humilde siervo.
Y qué grande es mi dicha porque sólo a través de mis ojos tu
existencia recibe visible decoro.
Cebreiro, guardían y portero de las sendas postreras que
conducen a Santiago de Compostela.
Galicia, ya oigo el sonido de tus gaitas, ya huelo el
salitre de las rías que penetran tu alma.
Ya aspiro tus fragancias, mientras desciendo, absorto, las
rampas gallegas desde O'Cebreiro.
2
La Mancha:
Quiero seguir caminando por esa ruta perdida entre estepas infinitas e infinitas soledades;
entre campos cercados por horizontes que abrazan un cielo de límpidos y azulados ojos;
entre llanuras desnudas que cubren sus miserias con piedras abandonadas y raíces malheridas;
entre vergeles de variopinto rostro , inseminada la semilla, por donde la vida se asoma tímida.
Caminar entre historias conclusas, casas desertadas y exánimes castillos en estado de ruina;
por caminos de severo suelo, cimentado al calor de largas tardes de sol y escarchadas noches,
por las huellas de labriegos, peregrinos y amantes del sueño que guió a aquel iluso caballero,
por el viento que avanza con estrépito arrastrando con su cuerpo siglos de rabia incontenida,
expulsando su huracanado aliento e invitando al viajero a caminar al compás de sus lamentos.
Tierras por donde serpentean caminos apenas transitados, remotos, carcomidos y sedientos.
Tierras de La Mancha, relegadas al olvido, sin ojos que las espíen ni manos que las acaricien.
Y al igual que Don Quijote, el quijote que llevo dentro, me incita a desafiar la cordura,
al común de los sentidos , a las causas no comprendidas y a los gigantes con forma de molino,
al recorrer los tortuosos caminos, con Sancho a mi lomo, soñador, con mis pies de peregrino.
Y cuando el cansancio acecha , las piernas flaquean , y las fuerzas en silencio se ausentan,
pueblos que apenas alzan la cabeza, que despiertan sin urgencias, sin ruidos, sin soberbias,
La Roda, Minaya , Casas de los Pinos, , San Clemente, las Pedroñeras…abren sus puertas
para que en ellos reposes y te restablezcas . Pueblos de nobles y sencillas gentes, austeras,
de bellas plazas solariegas que sosiegan la mirada de quien embelesado las contempla.
Una noche, mientras dormía, soñé con calles bulliciosas, agitadas por gentes que se divertían,
Y oí el titilar de unas copas de vino elevadas al unísono en un callejón con rostro taurino.
Y las quejas airadas de unos peregrinos en un tablao sin gitanos una noche de sábado santo.
Noche de desconcierto, algarabía y pesadillas. Me despierto, ya es de día, el camino continua.
Y seguiré, seguiremos, transitando por estas tierras de quijotes y sanchos, y Santiago en la lejanía.
3
Y ahí seguimos:
Y ahí seguimos, un
año más, nutriendo nuestra historia de
sendas, rutas y veredas,
Y ahí seguimos, un año más, este grupo de incansables e intermitentes peregrinos,
de ilusionados y entusiastas caminantes ,de veteranos y aprendices, y de buenos amigos.
Y ahí seguimos, recorriendo los caminos, desde La Rioja bodeguera a tierras de León;
desde la Valencia anaranjada e iluminada a las llanuras recias y calladas de La Mancha;
desde la veneciana Navia a la altiva Castropol, sinuoso verso de verdes lienzos y azules flecos.
Y aquí seguimos, reunidos y animados, festejando un año de múltiples encuentros:
evocando los vividos , para que no los barra el tiempo, y ansiosos por conocer los nuevos,
elevando las copas, cruzando las miradas y brindando por nuestros comunes deseos.
Y ahí seguimos, para que tu camino, Denise, y tu odisea, Ticonius, no perezcan en el olvido.
Y ahí seguimos, soñando, andando, avanzando, paso a paso, contigo, a tu lado, con el “GRUPO CAMINAMOS”
de suspiros plácidos que adormecen la tarde y acunan y silencian los caminos,
de aires retadores que soplan alborotados y gritan su furia arrojando inclemencias,
de aromas que amansan nuestro peregrinaje aterciopelando los sentidos.
de imágenes estampadas en el camaleónico escenario del teatro del camino:
unas desnudas , sin pieles que las cubran, con el corazón abierto, sin mentiras,
otras vestidas, con tapices de persuasivos colores, que embelesan y seducen la vista.
Y de aquellas, que
sólo se manifiestan acomodándose a la memoria de cada retina.de aires retadores que soplan alborotados y gritan su furia arrojando inclemencias,
de aromas que amansan nuestro peregrinaje aterciopelando los sentidos.
de imágenes estampadas en el camaleónico escenario del teatro del camino:
unas desnudas , sin pieles que las cubran, con el corazón abierto, sin mentiras,
otras vestidas, con tapices de persuasivos colores, que embelesan y seducen la vista.
Y ahí seguimos, un año más, este grupo de incansables e intermitentes peregrinos,
de ilusionados y entusiastas caminantes ,de veteranos y aprendices, y de buenos amigos.
Y ahí seguimos, recorriendo los caminos, desde La Rioja bodeguera a tierras de León;
desde la Valencia anaranjada e iluminada a las llanuras recias y calladas de La Mancha;
desde la veneciana Navia a la altiva Castropol, sinuoso verso de verdes lienzos y azules flecos.
Y aquí seguimos, reunidos y animados, festejando un año de múltiples encuentros:
evocando los vividos , para que no los barra el tiempo, y ansiosos por conocer los nuevos,
elevando las copas, cruzando las miradas y brindando por nuestros comunes deseos.
Y ahí seguimos, para que tu camino, Denise, y tu odisea, Ticonius, no perezcan en el olvido.
Y ahí seguimos, soñando, andando, avanzando, paso a paso, contigo, a tu lado, con el “GRUPO CAMINAMOS”
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Mi Querida Denise:
Y cerraste la puerta con la alegría y la pasión de quien
inicia una aventura largamente
planeada y anhelada, sin saber que la
cerrabas por última vez. Y dejaste atrás el hogar en el que creciste y
maduraste, en el que forjaste tantos sueños, brindaste por los logrados y te desconsolaste por los frustrados, sin
saber que nunca más ibas a verte protegida por el parapeto de sus paredes, ni
por la familiaridad de sus muebles ni por el amor de aquellos con quienes la compartías. Y te alejaste, ignorando que por última vez habías sentido los besos y los abrazos de quienes siempre
recordarían ese último instante como el último en el que te vieron darles el
último adiós. La última vez que te verían con vida. Y
te estabas despidiendo, sin saberlo, de todo cuanto rodeó y constituyó hasta ese
momento tu mundo, el micromundo conocido, en el que nuestras vidas, colmadas de
seguridades, rutinas, proyectos, resignaciones, banalidades y otras guisas, se
desarrollan sin pena y sin gloria en el día
tras día. Y nada de lo que iba a suceder te fue anticipado, porque nadie , ni
siquiera el propio asesino hasta muy poco antes de culminar su atrocidad, supo
de tu existencia. Y volaste sobre un cielo azul
ondulado carente de estrellas y profecías en el que ni siquiera una
tímida señal se manifestó y te obligó a desviar el rumbo para
resguardarte de tan brutal destino. Y llegaste a ese país con el que soñabas
completar un camino,con paso de peregrina, e ir estampando en cada recuadro de
la credencial la impronta de cada tramo recorrido y cada etapa consumida. Y viste como tu sueño se engalanaba y se recreaba en un
escenario real: como cada paisaje era observado y grabado en el diario de tu
retina, como cada aroma era imbuido y expandido por cada rincón de tu organismo,
como cada objeto era tocado, sondeado,
acariciado o repelido por tus estudiosas manos, como los sonidos y los
silencios eran percibidos y descifrados por tus sensibles radares y como la luz
alumbraba cada una de las huellas con las que testimoniabas tu paso por el
camino. Y coincidiste con innumerables peregrinos que, como tú, cerraron las
puertas de sus hogares , se despidieron de sus respectivos micromundos
cotidianos, y que como tú, decididos a iniciar y completar el camino o los
caminos, para poder volver mucho más
enriquecidos y mucho más ennoblecidos
por cada una de las enseñanzas y por cada uno de los valores que estas experiencias nos ofrecen y potencian
y mucho más agradecidos por todos los regalos
que nos dispensan y enamoran. Y
sentiste el camino al sentir sus entrañas, y sentiste como su corazón bombea y
expande su sangre por tus arterias y venas, al igual que nutre y bombea el
corazón de cada uno de los caminantes que afanosamente van imprimiendo sus huellas
en el diario del camino.
Y quiso el destino, el azar… que tu camino, tus caminos, quedasen definitivamente interrumpidos por la voluntad diabólica de un desalmado que consideró que tu vida debía subyugarse a sus obsesiones y caprichos.. Y quisieron las circunstancias, que fueras tú, como podría haber sido cualquier otro infortunado/a , la que ese funesto dia , engañada, siguieras el rastro que no debías y conocieses al asesino de tu voluntad y de tu vida. Y no hubo santo ni ser humano que te advirtiera del peligro. El mal puede venir de cualquier parte: gritando o silencioso, disfrazado o al descubierto, afable o agresivo, discreto o empuñando …y como los grandes cobardes se aprovecha de las criaturas más indefensas o más confiadas para hincar sus fieras fauces, aunque nadie, absolutamente nadie, está a salvo de ser la victima de cualquier desaprensivo, psicópata y asesino. Pero el camino sigue ahí, con muchas más luces que sombras, y sobre él seguiremos dejando nuestras huellas millones de caminantes que al igual que tú, Denise Pikka Thiem, un día decidimos salir a empolvarnos con la tierra de los caminos, recrearnos con sus encantos, aprender de sus enseñanzas y valores y ofrecer lo mejor de nosotros mismos.
Y el dolor desgarró tu conciencia.Y el segundo golpe insensibilizó tu dolor. Y Yacías sin vida sobre un sueño ensombrecido. Y te sepultó mutilada, sin las manos que la delataran, en una tierra a la ribera del camino en la que enterró todas tus esperanzas, sueños, recuerdos, anhelos y amores y unos cuantos años que deberías haber vivido.. Y sólo con cuarenta y un años, abandonaste, expulsada por la fuerza de la sinrazón y las armas de la barbarie, el mundo de los vivos y todos los caminos.
Y dicen que más de un peregrino, en el instante mismo en el que te arrancaron del camino, escuchó un llanto apenas audible y sin origen. Y un incontenible reguero de lágrimas humedeció un suelo vestido de negro.
Y quiso el destino, el azar… que tu camino, tus caminos, quedasen definitivamente interrumpidos por la voluntad diabólica de un desalmado que consideró que tu vida debía subyugarse a sus obsesiones y caprichos.. Y quisieron las circunstancias, que fueras tú, como podría haber sido cualquier otro infortunado/a , la que ese funesto dia , engañada, siguieras el rastro que no debías y conocieses al asesino de tu voluntad y de tu vida. Y no hubo santo ni ser humano que te advirtiera del peligro. El mal puede venir de cualquier parte: gritando o silencioso, disfrazado o al descubierto, afable o agresivo, discreto o empuñando …y como los grandes cobardes se aprovecha de las criaturas más indefensas o más confiadas para hincar sus fieras fauces, aunque nadie, absolutamente nadie, está a salvo de ser la victima de cualquier desaprensivo, psicópata y asesino. Pero el camino sigue ahí, con muchas más luces que sombras, y sobre él seguiremos dejando nuestras huellas millones de caminantes que al igual que tú, Denise Pikka Thiem, un día decidimos salir a empolvarnos con la tierra de los caminos, recrearnos con sus encantos, aprender de sus enseñanzas y valores y ofrecer lo mejor de nosotros mismos.
Y el dolor desgarró tu conciencia.Y el segundo golpe insensibilizó tu dolor. Y Yacías sin vida sobre un sueño ensombrecido. Y te sepultó mutilada, sin las manos que la delataran, en una tierra a la ribera del camino en la que enterró todas tus esperanzas, sueños, recuerdos, anhelos y amores y unos cuantos años que deberías haber vivido.. Y sólo con cuarenta y un años, abandonaste, expulsada por la fuerza de la sinrazón y las armas de la barbarie, el mundo de los vivos y todos los caminos.
Y dicen que más de un peregrino, en el instante mismo en el que te arrancaron del camino, escuchó un llanto apenas audible y sin origen. Y un incontenible reguero de lágrimas humedeció un suelo vestido de negro.
Todos mis besos.
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